Ellos no son vampiros, pero son hematófagos, te chupan la sangre hasta dejarte en la caquexia y llevarte a la muerte. No son los murciélagos, ni el espectro del folclor de Transilvania, tampoco las garrapatas, mosquitos, pulgas y piojos. Si bien esta última hay en abundancias en las escuelas del país por la escasez de agua, jabón y otras razones sanitarias, debido a la imposición del arcaico y fracasado sistema de Cuba socialista.
Del mismo modo es hematófago la sanguijuela, aunque no todas las especies, 650 conocidas, todas son carnívoras, la que chupan sangre los hacen a conciencia y comen durante una hora continua y aumenta su tamaño 5 y 10 veces de su original, por su poderosa boca, con tres ganchos y músculos succionadores. Fue utilizada en una relación simbiótica en la práctica de la medicina, Hirudo medicinalis, por sus propiedades enzimáticas anticoagulantes; pero su acción natural es parasitaria.
La sanguijuela es gusano anillado, invertebrado, clase hirudíneos, puede ser diminuto o de más de 45 cm de longitud y su esperanza de vida es de 25-27 años. Su peligrosidad está en el poder de infestación al humano. Estos parásitos son acuáticos, terrestres y arborícolas. Pueden infestar directamente la piel y la vía oral fecal. Las contaminaciones a través de la boca, nariz y el aparato digestivo pueden fijarse en la superficie de las mucosas de zonas profundas como el esófago y la tráquea, que comprometen la vida de las personas.
Una anécdota de esa peligrosidad es la de Napoleón Bonaparte, general republicano, cuando ocupó el Egipto otomano en 1798, su ejército acampó en el Sinaí, los soldados ingirieron aguas infestadas de sanguijuelas y murieron más de una centena. Al final, la campaña militar terminó en fracaso en 1780, pero fue una victoria de las ciencias y el conocimiento franco-napoleónico, pues los sabios franceses hicieron que se redescubrieran los avances y las maravillas de la antigua civilización egipcia y dieron un respetable impulso a la Egiptología.
El poeta bíblico escribió inspirado en el hirudo: "La Sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame!, ¡dame!". Esto es una metáfora a las personas de ambición desmedida, la codicia que nunca se sacia y a quienes no les importan la destrucción causante para lograr sus fines, aunque estos sean perversos y socaven la dignidad humana. Esta alegoría poética se muestra en la profunda interrelación parasitaria de la tiranía totalitaria castrosocialista y el Club de París.
El Club de París es una institución acreedora formada por países y entidades privadas que concedió el privilegio de condonar la deuda externa de la dictadura castrocomunista. Grandiosas prebendas a ese régimen despótico cuyos recursos financieros los ha gastado en las guerras imperialistas por imponer su sistema fracasado en África, Asia y Latinoamérica y en estos últimos años continúa con su safari de chupa sangre, con la injerencia en los procesos electorales de los países del hemisferio occidental, en detrimento de la democracia representativa y violentando su soberanía nacional.
La deuda externa de Cuba castrista con el Club de París estuvo en moratoria durante 30 años, 1986, cuando los cabecillas comunistas se negaron a pagar la deuda y forjaron campañas internacionales que involucraron a varios países en esos malsanos objetivos. En el 2015 el régimen cubano adeudaba un total de 11 100 millones al Club de París y esta institución financiera condonó 8 500 millones de dólares. El pago del pasivo restante se escalonó hasta 2033 y en el 2020 otorgó a la tiranía cubana una moratoria de un año, también este año 2021.
España pertenece al Grupo de Acreedores de Cuba (GAC) integrado en el Club de París. En el 2016 Cuba debía a España 2 500 millones de euros y está le perdonó 1 492 millones. Además, 375 millones de euros para financiar proyectos de desarrollo económico. Todas esas facilidades financieras y económicas benefician a la gubernatura cubana y las entidades civiles procastristas, ambas son prolongaciones de control y vigilancia del Partido Comunista de Cuba.
Cuba socialista es un depredador del dinero ajeno. Su deuda externa es con varios países y tuvo el beneficio que eliminaron gran parte de su deuda. 2011, China condonó 6 mil millones de dólares, México 487 millones dólares en el 2013; Rusia, de 35 mil millones la redujo a 3 mil millones, 2014 y desde 1970 debe a Argentina 2 700 millones y en el caso de los adeudos con Brasil se niega a pagarlos, default, desde el 2018. También fueron complacientes con esas dilapidaciones e incidencias castristas Japón y el Club de Londres.
En realidad, el régimen socialista está en una crisis crónica agudizada. En el 2020 su PBI se derrumbó a un 11%. La cúpula directiva dice que no paga por la pandemia de COVID-19 y las sanciones de EEUU. La tiranía expone que desea pagar y busca una reprogramación futura de su deuda y los acreedores dicen que tiene voluntad de pago; pero lo cierto es que la mala gestión administrativa de sus gobernantes, el descontrol académico y estatal de la plaga pandémica, el hambre, la miseria y una fuerte y arbitraria represión tiránica inciden en el sufrimiento del pueblo cubano.
Entre el Club de París y la tiranía cubana ya es difícil distinguir en quién es el parasito o el hospedero. El régimen castrista ha vivido pertinaz del sustento financiero y crediticio de diferentes países y es mala paga, conducta propia del parasitismo. Sin embargo, sus acreedores saben de esta bochornosa y reprochable conducta y le propician recursos para su pervivencia, en esto se asemejan en las mismas características. El pueblo cubano conoce de la deuda odiosa y en un futuro democrático puede aplicar la teoría de Alexander Sack.