El Ministerio de Igualdad, con Irene Montero al frente, ha triplicado su presupuesto en comunicación para este año recibiendo para ello 19,6 millones de euros (5,7 millones más que el año 2021).

Este Ministerio distribuirá esta cantidad de dinero  en tres campañas. La primera, y a la que destinará 10,7 millones, estará enfocada en “promocionar la igualdad, la puesta en valor de sociedades diversas y la no discriminación”. La segunda pretende concienciar a la sociedad de “las distintas formas de violencia sobre las mujeres “y destinará para ello 7 millones de euros. Por último ,se utilizarán 1,8 millones para “concienciar a la ciudadanía de la necesidad de desarrollar políticas públicas a favor de la igualdad y por los derechos de las mujeres”.

Parece que la ministra no ha tenido a bien realizar ninguna campaña entorno a la salud sexual durante la adolescencia, lo cual también afecta a las mujeres y también a la igualdad, porque la responsabilidad de un embarazo no deseado es cosa de una mujer y también de un hombre.

En nuestro país, al igual que en Europa, se ha ido registrando una mayor precocidad de los adolescentes en el inicio de las relaciones sexuales.

El comportamiento sexual y reproductivo de los jóvenes muestra una alta exposición al riesgo de que se produzca un embarazo no planeado, un aborto provocado o infecciones de transmisión sexual.

En este Gobierno no se han desarrollado políticas sociales relevantes en cuanto a la salud sexual en la adolescencia, ni tampoco se han diseñado  unas intervenciones coordinadas entre los agentes implicados en ello, es decir, el ámbito familiar, escolar y comunitario.

Es mucho más fácil  para Irene Montero abrir las puertas al aborto libre entre menores de edad que trabajar para prevenirlos. En palabras de la ministra: “ del mismo modo que son responsables para trabajar o para tener relaciones sexuales, lo son para decidir sobre sus cuerpos”.

Habrá que decirle a la ministra que un aborto en edad adolescente no solo puede provocar consecuencias biológicas sino también psicológicas porque aunque no lo sepa, ir a abortar, con padres o no, no es lo mismo que ir al dermatólogo para que te quite una verruga.