El problema de Conte es sobrevivir. El problema de los italianos es hacer un nuevo Gobierno capaz de gobernar el Pais que esta viviendo una crisis economico-social y sanitaria jamás vista.

Por buscar votos parlamentarios Conte está dispuesto a todo, literalmente a todo. Después la noticia de sus dimisiones, anunciada al jefe del Estado, Mattarella, algunos senadores (al Senado Conte no tiene una mayoría de votos en condición de hacerlo gobernar) “en venta” han constituido un grupo parlamentarios llamado “dei responsabili”, es decir de los hombres que se consideran responsables frente a la dramática situación política y social del Italia. Estos, mercenarios de la partitocracia, que fueron elegidos en nombre de una política no de izquierda, que durante esta legislatura han votado constantemente contra el Gobierno, que han  criticado sistematicamente casi todas las decisiones gobiernativas, ahora se descubren “responsabiles”,  es decir hombres que tienen en su proprio corazón el nombre y los problemas de Italia.

Un escándalo.

Detrás de estas palabras hipócritas (me recuerdo el titulo, sacrosanto, del articulo de Blas Pinar en Abc de hace 59 años ) esta un inmundo mercado de las vacas, como se dice en Italia: yo voto para ti y tú a cambio me das esto y esto y esto. Un verdadero asco.

Esta es hoy la democracia parlamentaria en Italia. Esta es la forma mas autentica de la partitocracia en la patria de Maquiavelo, el creador de la ciencia política moderna. Y todas las televisiones, las radios, los diarios estan felices en una competición colosal para contar, con detalles minuciosos, todo el que se pasa sin ninguna condena.

El centroderecha tiene los números que todos los sondeos aseguran: Fratelli d’Italia (Meloni), Lega (Salvini) y Forza Italia (Berlusconi) están muy, muy cercanos a la mayoría absoluta.

Pero Forza Italia, partido liberal-conservador en crisis continua desde hace muchos meses, continua a ofrirse por la formacion de un Gobierno “de unidad nacional”, que es una formula abstracta porque la diferencia entra la misma Forza Italia y los grupos de izquierda es tal que seria imposible gobernar Italia. Abstracta e inútil, porque los electores “moderados” (que hoy, y no solamente en Italia, están en descenso por la progresiva radicalización de la situación social: las categorías sociológicamente “moderadas” son totas devenidas claramente enojadas)

La prueba de esto argumentar es que los demócratas (así se llaman hoy los comunistas de siempre) quieren recuperar l’ex-presidente del Consejo Renzi, que había abierto la crisis. Uno espectáculo con protagonista Arlecchino.

Esto es en Italia el tiempo de los mercantes y de los traidores, pero también el tiempo de los italianos de coraje y de coherencia, capaces de hablar el lenguaje de la alternativa a la partitocracia y del respecto de la voluntad popular.