Según informa el canal esloveno Nova24t, Estados Unidos ha prohibido la entrada al país a uno de sus antiguos aliados, Sali Berisha. Berisha fue presidente de Albania entre 1992 y 1997, y primer ministro entre 2005 y 2013. El secretario de Estado, Antony Blinken, se justificaba en un tuit el pasado 19 de mayo: “Los actos corruptos del expresidente de Albania, Sali Berisha, han minado la democracia en Albania. Designo públicamente a Berisha y a los miembros más próximos de su familia como no aptos para entrar en los Estados Unidos. Permanecemos unidos contra la corrupción con nuestros socios en Albania”. Es decir, el antiguo aliado de Estados Unidos es un corrupto y por esa razón ni él, ni su esposa, ni sus dos hijos, pueden pisar el suelo estadounidense. A raíz de esta noticia, el congresista republicano Lee Michael Zeldin pidió el 7 de junio explicaciones al Departamento de Estado sobre estas acusaciones de corrupción. Blinken defendió su decisión ante el Comité de Asuntos Exteriores del Congreso diciendo que Berisha era culpable de “la malversación de fondos públicos que interfieren con los procesos públicos, incluido el uso de su poder para su propio beneficio y para enriquecer a sus aliados políticos y a sus familiares a expensas de la confianza del público albanés en sus instituciones gubernamentales y funcionarios públicos”. Sin embargo, no aportó ninguna prueba y señaló que “no tenía nada específico que compartir con el Comité”, invitando al republicano a dirigirse a la Oficina de asuntos legales para poder obtener más información. Zeldin le preguntó específicamente a Blinken si había estado en contacto con el filántropo George Soros, a lo que el secretario de Estado respondió negativamente, aunque enfatizó que no puede excluir a todos los miembros del departamento.

¿Por qué esa mención al omnipresente Soros? Berisha señaló a distintos medios de comunicación que su veto en Estados Unidos se debía a una campaña de desinformación de grupos financiados y apoyados por George Soros, y anunció una demanda contra Blinken en un tribunal europeo. No es la primera vez que Berisha señala a Soros y su relación viene de lejos. En 2017, en respuesta al eurodiputado alemán Knut Fleckenstein, que afirmaba que las acusaciones contra Soros eran un cuento, el expresidente albanes afirmó que “mis afirmaciones de que George Soros y su mafia son una gran amenaza para la democracia albanesa se basan en documentos auténticos. Mis declaraciones en el parlamento albanés contra las acciones mafiosas de Soros y su red en Albania se basan en hechos que son más antiguos que las discusiones actuales en los Estados Unidos sobre la actividad del principal especulador del planeta”.

Sali Berisha

Berisha salió de las filas del Partido del Trabajo de Albania (el partido comunista) y durante la caída del régimen fue uno de los impulsores del Partido Democrático. En 1992 se convirtió en el presidente del país, pero se vio obligado a dimitir en 1997 tras la crisis causada por los “fondos piramidales” que llevaron a la ruina a miles de albaneses. En 2005 se convirtió en primer ministro comprometiéndose a “combatir la corrupción” y es durante este nuevo mandato cuando entabla una relación con George Soros. En 2008, durante su visita al Foro de Davos, el mismo foro que ha elegido a Pablo Casado como “joven líder mundial” y “la voz de una nueva generación”, Berisha se reunió con Soros, al que definió como un “gran amigo de los albaneses y de Albania”. Según la oficina de prensa del entonces primer ministro, “durante la conversación con el Sr. Soros, el primer ministro Berisha habló sobre el progreso de las reformas en Albania y presentó los logros en el campo de la educación, la cultura y la salud”.

Sin embargo, en una jugada que se ha repetido en muchos otros países, Soros no sólo mantenía lazos con el gobierno, sino también con la oposición socialista que derrotó a Berisha en diciembre de 2013. Dirigidos por Edi Rama, un político que también empezó su carrera en el Partido del Trabajo de Albania hasta que entró en el partido socialista en 1991, los socialistas consiguieron la mayoría absoluta y el nuevo primer ministro mostró mucho más abiertamente su relación con Soros y con la Open Society. En una conferencia de prensa en enero de 2017, el director ejecutivo de la “Open Society Foundation Albania”, Andi Dobrushi, manifestó que la red estaba orgullosa de haber ayudado con la reforma del sistema judicial: “Hay documentos sustanciales que demuestran nuestra participación en la reforma de la justicia y estamos orgullosos de haberlo estado. Se trata de un apoyo reformista del 96% de los albaneses. Junto con la Embajada de los Estados Unidos y la Delegación de la UE en Tirana, hemos apoyado financieramente todo el proceso”. El gobierno socialista siguió una política más “neoliberal” que la del Partido Democrático, siguiendo las instrucciones del Fondo Monetario Internacional, y ganó de nuevo las elecciones en 2017. El Partido Democrático denunció el control de los medios de comunicación y del poder judicial por parte de los socialistas, y, como ha manifestado Berisha, que Soros financiaba una turbia camarilla corrupta de personas que han tomado el control de las instituciones gubernamentales y que persiguen una agenda peligrosa para Albania. Por esta razón, junto con los demás partidos de la oposición boicoteó las elecciones municipales de junio de 2019, unas elecciones que fueron criticadas por los observadores electorales de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) por su escasa representatividad. El presidente albanés, Ilir Meta, que fue elegido en 2017 con el apoyo de los socialistas, acusó al primer ministro Edi Rama de contar con la ayuda del crimen organizado para controlar las elecciones municipales y habló de un complot de Soros para controlar el país. El 14 de abril de este año, los parlamentarios albaneses votaron una resolución contra el presidente Ilir Meta, por presuntamente violar la constitución, una recusación que tiene que ser confirmada por el Tribunal Supremo y que significaría su destitución. El 25 de abril las elecciones dieron de nuevo la victoria a los socialistas en unas elecciones que el líder del Partido Democrático, Lulzim Basha, ha definido como una “mascarada”. En medio de toda está convulsión política, Albania sigue siendo un país con una corrupción endémica y, según EUROPOL, una de las principales fuentes del tráfico de drogas en la UE. No obstante, se prevé impulsar a finales de año el proceso de incorporación a la UE, apoyos no le van a faltar.

Edi Rama con George y Alexander Soros

El modelo albanés es un perfecto ejemplo del modelo de sociedad abierta: un gobierno y una oposición al servicio de los mismos intereses globalistas (aunque finalmente la oposición albanesa haya decidido romper la baraja), un control absoluto de los medios de comunicación, el control del poder judicial y el dominio de la sociedad civil mediante toda suerte de ONG que determinan si un gobierno es “democrático” o no. Un modelo muy parecido al que se encamina nuestro país, al fin y al cabo, el primer ministro albanés y Pedro Sánchez parecen tener mucho en común.