Delegación de Gobierno prohíbe finalmente los encuentros feministas; Podemos cree que el PSOE es el culpable

Delegación de Gobierno de Madrid prohíbe finalmente las marchas feministas por la situación epidemiológica. Eran 104 los encuentros convocados que sumaban 60.000 personas y el delegado de Gobierno optó por la "salud pública". Lo normal. Porque tras renunciar a las cabalgatas de Reyes y a la Semana Santa resultaba insultante que las feministas tuvieran bula. Máxime cuando sabemos que el pasado 8M fue un grave factor de expansión del virus. Así lo reconocen los informes técnicos y la experiencia personal de Irene Montero y Carmen Calvo.

Pero para las feministas el 8M es 'sagrado'. Porque su ideología es un valor absoluto, cuasi-religioso. Y ahora que se impone el sentido común rabian. Dice Montero que "se niega el derecho a la calle de las mujeres". No, 'ninistra': se niega el derecho a la calle de las feministas -no de las mujeres- y de las familias y de los cofrades y de todo el mundo. Se llama estado de alarma y emergencia sanitaria. 

Desde Podemos echan las muelas. Acusan al PSOE de haber tomado esta decisión. Y aciertan. Es el PSOE el responsable del Interior. Y son las feministas del PSOE quienes rechaza la Ley Trans que las manifestaciones iban a apoyar con entusiasmo. Por lo demás, Sánchez tampoco quiere apechugar con el estigma del incremento de contagios por tolerar el 8M cuando pasado mañana va a prohibir los desplazamientos de Semana Santa. La resiliencia no es infinita...

No es el único encontronazo entre los socios de gobierno. El PSOE tampoco acepta las limitaciones al alquiler ni acelera los trámites para la Ley Trans. Sabe que Podemos tragará con 'la caseta del perro' porque fuera del gobierno hace mucho frío. Los morados empiezan a aprender que es mucho más difícil gestionar la realidad que la propaganda a la que estaban acostumbrados. Y estos desencuentros sólo llevan a una solución: la ruptura. Máxime cuando todo el mundo empieza a descontar elecciones el año que viene. 

Sánchez será presidente, pero del gobierno más inestable desde la Transición. Su soledad se hizo patente en la 'performance' de este jueves de destrucción de las armas de ETA. No asistió ni Aznar ni Rajoy. Pero tampoco Felipe González. Ni siquiera Zapatero. Pretender colocarse la medalla del fin de ETA es un burdo intento de blanquear su pacto con Bildu. Tan burdo que ni logró consenso ni el foco mediático que esperaba. Porque a Sánchez-Redondo también les queda grande el traje de la realidad y se encuentran más cómodos en la propaganda.

El anzuelo del pescador

Economía equilibra las promesas de Sánchez. Ya sabemos algo más de los 11.000 millones de euros propuestos por Sánchez para salvar a las pymes viables. Será un 'ni para ti ni para mi'. Se repartirá en tres fondos: uno que gestionarán las CCAA, guiño a sus socios de ERC y PNV. Otro servirá para reestructurar los créditos ICO de la banca. La AEB respira. Un tercero lo gestionará Cofides para salvar empresas medianas.

Llibre, el unificador. El presidente de Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, logró este jueves reunir a todas las patronales y grandes grupos empresariales que representan el 90% del PIB catalán y 2,3 millones de empleos. Fotón. ¿Su discurso? Basta ya de violencia, centrémonos en la recuperación. Seny catalán.

¿Libertad de expresión? El Decano de Derecho de la Complutense expulsa al tuitero Marcial Cuquerella cuando hablaba en la cafetería sobre marxismo y la presencia de Podemos en las aulas. ¿Libertad de expresión?, ¿la universidad no era el lugar del debate, el encuentro y la transmisión del saber?