La abierta rebeldía de la Generalidad de Cataluña contra el Estado español nos hace asistir a un espectáculo más triste que el de la misma rebeldía: el de la indiferencia del resto de España, agravada por la traición de los partidos, como el socialista, que han pospuesto la dignidad de España a sus intereses políticos.

José Antonio Primo de Rivera (15 de junio de 1934)

 

 

El papa Francisco acaba de declarar venerable a uno de los llamados padres de Europa: el germano-luxemburgués Robert Schuman. Si todo progresa en el proceso eclesial ya incoado hace años, Schuman será declarado beato, podrá ser declarado oficialmente santo. Otros de los calificados padres de Europa, Konrad Adenauer o Alcide De Gasperi (también en proceso de beatificación este segundo, italiano, ya declarado así pues siervo de Dios), fueron asimismo fervorosos católicos, como también lo fueron otros del resto de esos padres de Europa, Winston Churchill incluido, hombre sin duda genial, muy culto, de longeva vida, notable estadista y de confesión anglicana. Soñaron con una Europa basada en principios, raíces y fundamentos heredados de la civilización cristiana. Sin embargo, en casi toda Europa (con las excepciones de Polonia, de la actual Hungría, y de pequeños oasis más de resistencia), el pensamiento dominante porfía en condenar y arrumbar el cristianismo al ostracismo, a la insignificancia cultural y social.  

Consideremos, si no, lo que pasa en nuestra atribulada patria. El Gobierno del felón y psicópata Pedro Sánchez -a quien solo interesa mantenerse en el poder al precio que sea- rechaza absolutamente, diríamos que en bloque, esa Europa fiel a su origen y raíces cristianas con que soñaron los prohombres Schuman, De Gasperi, Adenauer, Giorgio La Pira (alcalde italiano, actualmente también en proceso de beatificación). Sánchez y su Gobierno conformado por podemitas y separatistas vascos y catalanes (con el apoyo de los nacionalistas canarios de izquierda, radicalmente globalistas y laicistas, farsantes, demagogos y vividores de la política), al tiempo que indultan a los golpistas catalanes, sigue rechazando la visión tradicional de la familia, que es hija del cristianismo. Continúa apuntalando y fomentando el crimen del aborto, la mentalidad antivida, antinatalista, la invasión migratoria desestabilizadora de la soberanía e identidad de la patria (todo en conformidad con la siniestra Agenda 2030 del NOM), al tiempo que porfía en poner en práctica todo el plan de ingeniería social auspiciado por ese mismo Nuevo Orden Mundial. A saber: marxismo cultural por un tubo, ideología de género, feminismo supremacista... 

Si Adenauer, De Gasperi, Schuman (este, fallecido a los 77 años, nunca se casó, ni tuvo hijos) o Giorgio La Pira levantaran la cabeza y contemplaran el panorama actual de la Europa con que ellos soñaron... Ellos que creyeron en la familia fundamentada en el orden natural y en la tradición judeocristiana, ¿cómo reaccionarían ante las movidas disolventes y dinamitadoras abanderadas por los colectivos LGTBIQ, por Femen...? 

Y cómo reaccionarían los padres de Europa ante la nueva traición del indignísimo Pedro Sánchez Castejón al conceder el indulto a unos sediciosos catalanistas (y además malversadores de dinero público de todos los españoles, no lo olvidemos, vamos, ladrones) que, sin duda, en su momento, cuando dieron un auténtico y siniestro golpe de Estado contra la unidad de España, debieron haber sido más duramente condenados, pongamos que lo mínimo por alta traición al orden constitucional de nuestro país. Sediciosos, golpistas, moralmente depravados, conspiradores contra la unidad de nuestra nación desde el cultivo de un inexistente, infundado y alucinado derecho a la independencia de Cataluña, esta panda de canallas separatistas está alcanzando un clímax de gozo impensable gracias a una nueva traición de Sánchez y sus mariachis.

“Y lo volveremos a hacer”, vitorean malcriadamente jubilosos los canallescos golpistas catalanistas, riéndose de la debilidad de este infame e infausto Gobierno socialcomunista (riéndose a la cara de todos los españoles que aman España), que encima de toda esta infamia separatista que tolera, nos está llevando a la ruina económica, que es lo propio de las gestiones de la llamada izquierda a la luz del acerto popular que sigue: gobierno de rojos, hambre y piojos. De manera que este Gobierno pesadilla que seguimos padeciendo en España, respaldado desde Canarias por las alianzas de poder entre PSOE, Nueva Canarias, Podemos y ese partido-negocio y caciquil que es Agrupación Socialista Gomera, defiende el aborto, el laicismo excluyente y demoledor del cristianismo, el marxismo cultural, la invasión migratoria, la ideología de género, la eutanasia, el antinatalismo, las movidas LGTBIQ, las infamias de los separatistas, la Ley de Memoria Histórica falsaria y sectaria (en definitiva, todo lo dispuesto en la siniestra Agenda 2030). 

Nada nuevo bajo el sol de España. Solo que persiste la misma pregunta: ¿hasta cuándo esta pesadilla?

 

Postdata. En mi extenso artículo "Los pecadillos del padre Báez (ex Swami Santana)", publicado en varias bitácoras, no me propongo defenderlo; me propongo más bien mostrar con algún detalle el que podríamos llamar caso del padre Báez. A decir verdad, yo mismo discrepo en forma y fondo de algunas de las posiciones ideológicas del sacerdote y de su forma de vivir la fe católica y el sacerdocio ministerial; verbigracia, descreo totalmente de su filiación indepententista canaria, toda vez que el independentismo en España es intrínsecamente perverso de por sí. O lo que es lo mismo: la persistencia del independentismo canario justifica la persistencia del independentismo en Cataluña y en el País Vasco, ¡con todo el daño que ambos separatismos alucinados y sin base histórica alguna ocasionan a la patria común de todos los españoles!

La cosa es que el sacerdote canario Fernando Báez Santana hizo público en sus redes sociales hace unos días, un escrito en el que, junto a la defensa de la doctrina tradicional católica sobre el sacramento del matrimonio (reivindicación de la fidelidad matrimonial, la castidad, la estabilidad y el respeto recíproco, la capacidad de sacrificio y mutuo perdón de los cónyuges...), deja caer algunas imprudencias y desatinos con respecto al infanticidio de las niñas de Tenerife a manos de su propio padre. Aparecido ya el cadáver de Olivia (la niñita mayor, de seis años), continúa la incertidumbre y la angustia ante el destino final de Ana, apenas un bebé de un año.

El controvertido e histriónico padre Báez no ha estado afortunado en su juicio sobre Tomás Antonio Gimeno, al que casi parece excusar; sí está afortunado en recordar que este hombre tiene familia, íntimos, y que estos están sufriendo y que merecen nuestro respeto, cariño, apoyo y hasta oración. Totalmente cierto esto, me parece. El padre Báez no acierta al decir que "Beatriz, madre de las niñas y ex de Tomás, cosecha lo que sembró y que de no haberse roto su matrimonio las niñas estarían vivas". Tampoco acierta al vincular directamente el parricidio con la nueva relación sentimental de Olivia, de treinta y cinco años, con un empresario belga de sesenta. Aunque sí acierta al señalar que el clima de infidelidad, libertinaje sexual, hedonismo, superficialidad e ignorancia de muchos que contraen matrimonio por la Iglesia están en la base causante de tantos conflictos conyugales o de pareja.

En este tiempo en que la confabulación del Nuevo Orden Mundial y la radical apostasía profetizada que ya es absolutamente innegable (cfr. 2 Tesalonicenses 2, 1-17) nos deben impulsar a continuar eligiendo entre Jesucristo o la Bestia, sigo viendo así este caso, y así he tratado de ponerlo de manifiesto en mi citado artículo. Empero, lo que me desazona, indigna incluso, es que políticos al servicio del globalismo de la siniestra Agenda 2030 impulsada por el Nuevo Orden Mundial se hayan rasgado las vestiduras ante el caso Fernando Báez. Así, Roque Aguairo, Nueva Canarias, PSOE, Podemos y Agrupación Socialista Gomera se han rasgado las vestiduras ante el caso Fernando Báez, con el incombustible Antonio Morales al frente de las operaciones de acoso y derribo (antiguo comunista este Morales, hoy día recauchutado en activista del cuento del cambio climático y, sobre todo, con 40 años entre pecho y espalda de político profesional).

Hasta el extremo de que es como si pareciera que les preocupa el daño que puedan causar a la Iglesia las desafortunadas palabras del cura grancanario, como si no fuese en verdad infinitamente peor para con la doctrina de la fe de la Iglesia el ultralaicismo, el apoyo al separatismo, el aborto, el divorcio, el feminismo supremacista, la invasión migratoria, el globalismo, el relativismo moral, la ideología LGTBIQ, la eutanasia y resto de contenidos ideológicos y de la agenda política (ya señalados aquí mismo en este escrito) que los partidos citados promueven. Una agenda política que tiene como uno de sus objetivos principales cargarse el cristianismo, que sigue siendo la única religión propiamente dicha, la única que religa en total verdad, la única que nos ha manifestado el mismísimo Hijo de Dios.

Lo acabado de señalar es lo que no trago, lo que me parece una indecencia. Porque ojo: todos estos políticos que posibilitan la gobernabilidad de Canarias les rían las gracias, de manera vicaria (término tan de moda en la actualidad), a individuos del separatismo catalanista tan perversamente siniestros como Oriol Junqueras, por ejemplo, a quien en su momento el insobornable Pepe López pintó como “alucinado nazicatalanista con cara de cochino”, y a quien por su parte el muy bergogliano obispo Luis Argüello quiso conceder la gracia de que se le debía respetar, a este Junqueras, por su condición de católico practicante (¡Ay nuestros obispos, por Dios!, que a menudo parece como que nos han abandonado a merced de las patas de los caballos y los colmillos de los lobos). 

Es como concluyo mi “Los pecadillos del padre Báez (ex Swami Santana)”. A saber: De manera que ahora sí que me he decidido finalmente a dar a la luz este escrito. Y por esta razón además, la comparta o no la comparta el padre Báez: quiero que salgan de la política, autonómica y nacional y para siempre, sociatas, podemitas, comunistas, separatistas, nacionalistas canarios de izquierdas... Porque el futuro de Europa pasa por el acceso al poder de políticos patriotas, identitarios, sensibles a las raíces grecolatinas y judeocristianas que conforman el ser de Europa, de todo Occidente.