Europa, que es una civilización, es un continente cansado, casi agotado, y a cabeza de este cansancio España como abanderada.  Siendo esto lo que ocurre, le pasa como a las personas mayores que padecen de un problema visual que consiste en una disminución de la capacidad del enfoque del ojo. Y si en el órgano de la visión provoca una pérdida de nitidez en la visión de cerca, que sucede por la degeneración del cristalino; en el caso de Europa, y de España muy principalmente, esta falta de visión cercana sucede por la degeneración moral en la que vive y la pérdida de valores que sustenta, que nos han llevado al cansancio. Esto es, a la falta de fuerza física e intelectual para una regeneración.

    En plena canícula, incendiada España por sus cuatro costados (el 40% de los incendios que se registran en toda Europa) y casi desértica por falta de agua, y eso que tenemos los pantanos de Franco, la Audiencia Nacional absolvía, pese a quedar probados los “contactos con musulmanes de tendencia radical”, al marroquí Mohamed Ch, imán de una mezquita de San Sebastián entere 2015 a 2017, sobre la base de que “no puede probar el delito de adoctrinamiento y financiación a grupos terroristas”, que es el criterio que sostenía la Policía tras una ardua investigación al fulano.

   El razonamiento deductivo de la sentencia dictada por la Sala de lo Penal, 14 de julio, sobre las pruebas demostradas no parece muy convincente, pero sí muy preocupante, ya que, “probado” que publicó en redes sociales e internet contenidos donde elogiaba la actividad yihadista, la Sala ha considerado que no son más que “meras sospechas” que se encontrase en un proceso de radicalización personal o intentase un adoctrinamiento que le llevase a pasar a la acción terrorista. Ya que a juicio de los juzgadores para castigar estas conductas sé “exige” una incitación directa a la violencia.  

    ¿Seguirá este fulano viviendo en España, detrayendo recursos, supuesto que a partir ahora suponemos tiene que estar vigilado?

    La cuestión parece de chiste sobre todo en un país que ha tenido el mayor, más grave y sangriento atentado terrorista de Europa. Pero ya lo dicen ellos, “con nuestros vientres y gracias a vuestras leyes os invadiremos, perros infieles”.

    Finalicemos diciendo lo de siempre, esto es como lo que le sucedió Roma, que terminó suicidándose.