Satánica y liberticida maquinación de Moncloa y Sanidad: tener todo ya perfilado, antes del fin de semana del 14 y 15 de noviembre, para enchironarnos de nuevo en nuestras casas. Esa es la fecha máxima que el ilegítimo gobierno se ha fijado para comprobar los efectos de las totalitarias medidas que las taifas han comenzado a poner en marcha. Como todo en esta falsa pandemia, experimento poblacional. Caja de Skinner, of course. O Ludovico, memento Kubrick.

Diferencias con respecto al secuestro de marzo

Se modifica el mando único. Las satrapías regionales toman el relevo. Les crece la corbata. Torturan sin pedir permiso a Cum Fraude, asumiendo que los podridos jueces-políticos callarán como busconas. Los actuales "confinamientos perimetrales" y toques de queda, paulatinamente, derivarán en nuevos arrestos domiciliarios. Y, qué suerte, soy mayor dirá el tirano regional, cada autoridad autonómica tendría cierto margen de maniobra para definir cuáles son las actividades imprescindibles que quedarían fuera del confinamiento. Lenguaje militar, que no falte.

Otro distingo, clave. Las taifas, si es su deseo, podrán mantener abiertos los colegios. Por favor, no  duden. Más allá de la mentira pandémica, lo esencial - aunque el virus, que ni siquiera existe, fuera mortal - es comer el tarro de los púberes que atestan esos antros de degeneración (moral,  intelectual, espiritual), idiotización, adoctrinamiento y sometimiento que son los coles.

Desobedecer y pelear, únicas alternativas

La única pregunta que me interesa. ¿Qué hacer? No queda otra, tantas veces lo he expresado. Desobedecer. Y pelear hasta las últimas consecuencias. Sean las que sean. En fin.