Arrojado a los brazos de la insolente intolerancia y el cretinismo más totalitario el gobierno se lanza a la represión de la disidencia. Su afilada guillotina está siendo espoleada por Ana Pastor y el equipo de “La Sexta”; embarcados en una entidad privada llamada “Newtral”, hunden sus garras en el panorama virtual español, en redes de comunicación social y en páginas web, para tachar como “bulos” o “fakes” las noticias e informaciones que molestan al imperio de la mentira gubernamental.
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Muchísima gente confinada en sus casas. Millones de españoles con tiempo libre. Millones de españoles que cotejan datos, que barajan diferentes fuentes de información. Y que redactan en la tabla rasa de las redes sociales sus opiniones compartiendo informaciones rechazadas por el maniqueo y mentiroso relato gubernamental. La verdad oficial o arcadia feliz de que sólo existen el “almíbar” de los aplausos de los balcones, el canturreo “Resistiré” o las noticias de que la gestión socialista es maravillosa, se viene abajo a pasos agigantados. Existe un poder que la izquierda creyó tener dominado pero no era así: las redes sociales y la comunicación virtual. Una protesta cibernética de 500.000 usuarios de internet contra la gestión tétrica del gobierno social-comunista demostró al socialismo que no es omnímodo y que los cerebros humanos, cuando tienen oportunidad de pensar por sí mismos, despiertan.

Miles de familias saben que España se bate en propaganda facilona destinada a urdir una cortina de humo buenista progubernamental; miles también han perdido a un ser querido metido en un ataúd anónimo apilado en el Palacio de Hielo de Madrid o en otro lugar de España; miles de familias tienen a sus espaldas un familiar muerto que no forma parte de las cifras oficiales de muertos por Covid 19 trucadas que nos vende el gobierno. 

Todos ellos han hinchado estos días las redes sociales con informaciones y datos que han sido en el mejor de los casos censurados por facebook o twitter, y en el peor, están siendo manejados por la Fiscalía para investigar posibles “discursos de odio”. La Fiscalía es pilotada y dirigida por una mafiosa del “Hampa” judicial de los prevaricadores que ponían burdeles para extraer “información vaginal”: Dolores Delgado. 

Grande Marlaska hizo una declaración monstruosa de intenciones cuando alertó sobre la “monitorización” de las redes sociales y las comunicaciones personales virtuales para la detección de informaciones “peligrosas” y “discursos de odio”. El efecto no se hizo esperar. Muchos supimos que watsap o facebook estaban hoy más que nunca en la lupa censora de la policía del pensamiento del socialcomunismo. Así que abandonamos masivamente watsap y nos pasamos a Telegram, aplicación menos sujeta a la lupa gubernamental. 

Debemos reinventarnos siempre para transmitir noticias e impulsar alegaciones contra la mentira oficial. El miedo del PSOE y Podemos al relato real que manejamos los ciudadanos libres, es pavoroso. Su particular Ministerio de la Verdad encarnado en Ana Pastor/ Newtral no podrá achantar el libre acceso a la información. Los ciudadanos libres debemos reinventarnos digo, porque la izquierda ya lo hizo en su momento…Me explico:

Uno de los intelectuales pérfidos y de cabecera de la izquierda occidental se llama Herbert Marcuse. Ante el fracaso del comunismo como cosmos económico y político tras 1990, la izquierda urdió un nuevo marxismo aplicado a la cultura y al entrismo social llamado “marxismo cultural”, y consistente en querer derribar la civilización occidental y cristiana convirtiendo la primigenia “lucha de clases” marxista en guerra de sexos o razas y en nuevas ideologías disolventes como el lesbofeminismo anti-varón. La nueva “clase opresora” dejaba de ser la empresarial o burguesa y pasaba a serlo el hombre blanco, heterosexual y cristiano que por serlo era dibujado como homófobo, machista, racista y fascista. Herbert Marcuse, miembro de la Escuela marxista cultural o también llamada “de Frankfurt”, creó en 1965 una obra llamada “Tolerancia represiva”, cuya teoría central era que la sociedad occidental tradicional cristiana debería ser barrida para instaurar un nuevo modelo “progresista” que admitiría en tolerancia absoluta todas aquellas ideas sexuales y disolventes siempre que no fueran las “conservadoras”. Así pues el famoso “no toleraremos vuestra intolerancia” debería jalonar supuestas democracias de nuevos “valores progresistas” como el libertinaje sexual, el fin de la familia tradicional o el hundimiento de los principios considerados autoritarios, persiguiendo a los disidentes. El ensayo “Tolerancia represiva” decía –y citó textualmente-: 

“Pero esta tolerancia no puede ser indiscriminada e idéntica con respecto a los contenidos de expresión, ni de palabra ni de hecho; no puede proteger falsas palabras y acciones erróneas que de manera evidente contradicen y frustran las posibilidades de liberación. …aquí ciertas cosas no pueden decirse, ciertas ideas no pueden expresarse, ciertas orientaciones políticas no pueden sugerirse, cierta conducta no puede permitirse sin hacer de la tolerancia un instrumento para el mantenimiento de la sumisión abyecta”

“Entonces la tolerancia liberadora significaría intolerancia hacia los movimientos de la derecha, y tolerancia de movimientos de la izquierda”

La pura aplicación de esa prédica se vive hoy en España. No es sólo que haya comunistas en el gobierno cuya influencia pretende llevar a la miseria a millones de españoles amenazando con expropiar viviendas vacías o extendiendo rentas vitales a modo de cartillas de racionamiento para una sociedad previamente arrasada por la confiscación; también hay una mordaza mediática y estatal sibilina que aprovecha su particular interpretación malévola de la Constitución y el Código Penal para atacar la libertad de expresión y opinión expulsando al disidente como dispuso Herbert Marcuse.

Cabe recordar que Ana Pastor, La Sexta y Newtral son hijos de una traición contra España: la de Mariano Rajoy. Un político que pasará a la historia de España como quién avaló la salvación de La Sexta –que estaba quebrada y al borde de su desaparición cuando él llega al poder- permitiendo su fusión con Antena 3 y haciendo del grupo “Atresmedia” el buque insignia del totalitarismo mediático español al que regó el PP con millones de euros en subvenciones. Es la política que hoy sigue Pedro Sánchez, poniendo sobre la mesa ya no sólo los 15 millones con que hace pocos días pagó la mordaza yuguladora que sus esbirros mediáticos aplican; sino centenares de millones que ya están anunciados y que para promocionar la ideología de género irán a los grandes medios subvencionados y, cómo no, a Newtral y a Ana Pastor.

La ambición de poder desmesurado, las filias comunistas económicas y el tremebundo marxismo cultural contra la libre expresión explican el camino del gobierno de España. Frente a él, parte de la supuesta “oposición” política ya se ha doblegado: Ciudadanos es parte de la corte sumisa a este miserable gobierno y apoya la “reedición” de los Pactos de la Moncloa. Pablo Casado es un como un “esparring” desvencijado: sacudido a golpes demoledores por su enemigo, aprueba y avala con sus votos la prórroga del poder absoluto que los déspotas social-comunistas detentan a través de un Estado de alarma degenerado en Estado de excepción liberticida. 

La única bocanada de aire opositor contra el caciquismo gubernamental y la horda roja está hoy depositada en Vox, partido que no ha aprobado con sus votos la vigencia del Estado totalitario de Sánchez e Iglesias y que descubre en discursos magistrales como el de Macarena Olona ante la Televisión Española que España es hoy en lodazal de mentiras donde las cifras reales de muertos y el drama producido por la negligencia gubernamental se están hurtando a la opinión pública a través de un régimen de terror mediático y político.