Es muy peligroso dejar libre a quien ha cometido un delito y no se muestra arrepentido, incluso manifiesta que lo volvería a hacer. Es el caso de Jordi Sánchez, que además es un agitador social a favor del secesionismo que buscar romper la unidad de España.

En cualquier país serio ANC y Omnium estarían ya ilegalizadas y disueltas, pero en España son grandes las grietas de una justicia fofa que bajo la libertad de expresión ampara todo tipo de conductas subversivas.

La Fiscalía del estado no está de acuerdo con el permiso de 72 horas de Jordi Sànchez y se opone al él. Igual que hizo con el de Jordi Cuixart la semana pasada, el Ministerio Público considera que no existe arrepentimiento ni reconocimiento del delito. Así detalla que Sànchez, "aprovechando su condición de presidente de la entidad Assemblea Nacional de Catalunya" cometió la sedición por lo que ·no cabe desconocer la gravedad del delito cometido y el bien jurídico atacado".

Por su parte ex conseller de Interior de la Generalitat Joaquim Forn, condenado por el Tribunal Supremo por el proceso soberanista, ha solicitado al centro penitenciario de Lledoners (Barcelona) poder salir de la cárcel entre semana para ir a trabajar, tal y como se ha acordado para Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.