La política corrupta abrió las puertas a la prostitucion del Periodismo. Muchas-y otros-han vendido el alma al Diablo exhibiendo indecencia. La cita electoral para el 4 de Mayo las muestra impúdicamente deshonradas. 
 
Hasta la llegada del tramposo cum fraude no existía esa especie de periodismo prostituido con el descaro propio de fulanas que no disimulan el sectarismo, quizá porque están tan bien pagadas que no hacen ascos a la indecencia, sumisamente entregadas al proxeneta que las cuida en el pesebre en tanto cumplan con lo mandado. Un periodismo convertido en prostíbulo donde meretrices de turbio pasado alternan con la acción delictiva de sus amos, para blanquear las criminalidades prescindiendo de escrúpulos, inmersas en el vicio de la mentira, prestas a complacer a los fabricantes de falacias que las lucran por apostarse en las esquinas de la desvergüenza donde anuncian sus servicios de rameras de Babilonia, en este caso de España. Radio, prensa y televisión son las esquinas de la profesión. Unas nutridas con sebo en el cuerpo e indigencia moral en la cabeza; otras con periódico montado después de "refrescar" a un miserable; o de oscuros negocios metida a presentadora pública, como públicas son las profesionales que se menean para cobrar sus emolumentos. 
 
Una secta del vicio de la desinformación al servicio de chulos golpistas, secuestradores del Estado o de ratas de alcantarilla metidos a política, la casa de citas de las que van de periodistas con programas selectivos de la desvergüenza, prostituidas, vejadas por sus propias indecencias, pagadas a precio de lujo siendo solo servidoras baratas. 
 
Poseen más dignidad las que no se esconden que las que fingen dignidad en el lupanar de esa desinformación que convierte en indecente el periodismo. Así de bajo han caído las babeantes que se lo tragan todo, incluida la vergüenza de mostrarse tal y como son. Claro que otras llegan más lejos ejerciendo la misma habilidad sin vergüenza. Son como son, son lo que son en el burdel del gregarismo socialcomunista de quien se dice y sospecha que lanzó su carrera con efluvios vaporosos de sauna.