No pasaron los efectos del referéndum ilegal Monarquía/República de la extrema izquierda, y se presentó, como de sopetón, el Rey emérito a coronarlos. Esto es la España cañí; la de charanga y pandereta. ¡Viva el rey viejo! Sucedió todo seguido sin dejar una pausa a los vagos comunistas en su furtiva caza contra todo lo que se mueve. El objetivo final es acabar con España, como todo el mundo sabe. Les da lo mismo la República que la Monarquía, el rey nuevo, que el viejo, Juana que su hermana, el caso es armarla y vivir de la revolución que se la subvencionan muy bien y sin necesidad de dar un palo al agua que es lo suyo.

Así es el titular de El País, con el que empieza su perorata: "Felipe VI se reúne con su padre en una cita rodeada de frialdad y recelo. Juan Carlos I regresa hoy a Abu Dabi tras un encuentro con su familia en La Zarzuela. Eso, eso, que se pire y deje de enredar. El Felipe VI (sic) hubiera preferido que la visita 'fuera discreta y austera y no un show televisivo'. Pero parece que Don Juan Carlos y la discreción no se llevan bien..."

Todo esto es mentira y manipulación como ocurre siempre con la izquierda, pero a ese carro se suben demasiados estúpidos que se dejan engañar. Dice: -Cita de frialdad y recelo, ¿eso quién se lo dijo?. -Que se pire y deje de enredar... mezclan opinión con información hasta caer en el insulto. Y así seguiríamos todo el texto chabacano tan alejado de un periodismo objetivo y serio como presume ser El País. Dime de qué presumes y te diré... La prensa izquierdista está como la política en manos de delincuentes y navajeros.

Es revelador el chiste de Carmen Calvo más mala que un dolor de ciática, sobre el rey y el bochorno en Sangenjo. Viendo la choza se ve al guarda. Todo este ganado vive de levantar escándalos a los demás y la verdad le causa el mismo efecto que un manojo de ortigas.

"El PSOE se suma desde el Gobierno a los ataques a Juan Carlos I. La portavoz del Gobierno se aparta del silencio de estos días y dice que el padre del rey tenía que haber pedido perdón". Según un medio informativo. ¿Habrá alguien que tenga que pedir perdón antes que los socialistas desde que se cargaron la transición? Mayores sinvergüenzas ya es imposible encontrar desde que se dedicaban a prender fuego a las Iglesias y a emascular sacerdotes.

El rey emérito al que la izquierda trata de lo peor vino a las regatas, a ver a sus dos barcos, Bribón y Fortuna, nombres que dado el estado de cosas le desprestigian bastante. Con una izquierda cainita, sectaria y cruel no debería darle materia de guerra ni en eso. Va a resultar un plasta lo que irá en contra de su persona. Por su hijo y España lo hará todo, y puestos a hablar mal, de la izquierda nunca acabaríamos. Juan Carlos I tiene también sus lagunas. Se lo debe todo a Franco que fue al primero que traicionó, luego se preocupó de ponerle los cuernos a su señora y a cometer algunas trapisondas. Sin embargo la izquierda con todo se mete menos con lo peor que hizo: perderse por las mujeres. Se conoce que eso a la izquierda es lo que más le gusta y por eso no dice nada de ello. El rijoso rey viejo no sabemos si superará a Felipe IV que tuvo casi 50 hijos y su obsesión sexual inquebrantable que le llevó a acabar con España.

Dio el poder a su valido el Conde-Duque de Olivares y él sólo se dedicó a la caza y a lo suyo. Felipe IV, el rey que en el siglo XVII presidió el declinar del Imperio español, se embarcó en una desmesurada actividad sexual, y se cuentan por millares las mujeres con las que mantuvo relaciones. No hubo suerte con algunos reyes.  Juan Carlos I que presidió lo bueno que vino tras Franco y que es gracias al Caudillo y a una derecha como Dios manda, que "de la ley a ley", hizo la transición y cedió el poder a la democracia de los partidos que, ya sabemos hoy, adonde nos trajeron. Con razón decía el Generalísimo: mientras yo viva no habrá partidos políticos en España. El principal valor del rey es que lo haya dejado Franco.

Ahora muchos se preocupan en mitificar al rey viejo como si hubiera descubierto la pólvora, y elevarlo a cierta altura con lo cual peor será la caída, conociendo el percal. El padre del rey, el conde de Barcelona, Don Juan de Borbón y Battenberg, fue un plasta de tomo y lomo. Nada más estallar la guerra entró por la frontera francesa vestido de falangista con el nombre falso de Juan López para incorporarse como rey al bando Nacional. "España es mía, y ya no es republicana". El general Mola, en Navarra Director de Alzamiento Nacional, mandó un piquete de la Guardia Civil, a por el susodicho, con su séquito y sacarlo fuera de España. Encontraron el grupo en el parador de Aranda de Duero y los echaron de España por donde habían entrado y con la nota del General: como vuelva a pisar territorio Nacional será fusilado; eso sí, con los honores que a su cargo correspondan. Nada más que Franco fue nombrado jefe del Estado le cayó la del pulpo con Don Juan. Le pidió clemencia a él para ser el rey. Ya no se lo quitó de encima hasta su muerte.

La izquierda sigue bramando contra el emérito, y sus horribles bramidos definen a los que los emiten. Garzón tacha de "delincuente acreditado" y "ladrón". El ministro y líder de IU que es más tonto que una mata de habas en medio de un garbanzal dice que todo es cosa de la impunidad de la Casa Real. De los demás titiriteros que andan escocidos de las dos patas de atrás, es mejor ni hablar. La visita del rey viejo vino bien a Pedro Sánchez para quitarle el foco de atención. Ahora no hay dinero para pagar a los pensionistas y los problemas son de órdago y hunden a España. El gobierno con su latrocinio y pésima administración ha deshecho la economía, y el país. Como siempre nos roba la moral y la cartera y nos escupe encima.

Ahora volvieron a bramar como verracos porque les salió el tiro por la culata con el empadronamiento de Macarena Olona. A ver si reventaran.