El gobierno español busca enemigos donde no los hay, busca fantasmas en tierras lejanas y no desea ver el peligro más cercano. El ministro de asuntos exteriores, Alfonso Dastis, acusa a Rusia de desinformar e intoxicar en todo lo relativo al proceso catalán. Nuestra ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, insinúa que Rusia está detrás de noticias e información falsa aparecida en redes sociales que afectan a la OTAN y otros organismos internacionales. Quizá de esta manera quiera justificar la presencia de tropas españolas en países bálticos, en no se sabe muy bien qué tipo de misiones.

Lo cierto es que produce estupor que nuestro gobierno acuse a otro gobierno, de forma tan pueril y velada, reconociendo, eso sí, que se carecen de pruebas evidentes y sosteniendo su argumentación en evidencias de servidores robotizados con origen en Rusia y Venezuela.

Miren ustedes, yo no sé si Rusia o incluso Venezuela se dedican a intoxicar las redes sociales con información inexacta o falsa respecto a España. Ellos no nos deben ninguna fidelidad. Ellos tienen la obligación de velar por sus intereses, no por los nuestros. Los que sí que tienen la obligación de velar por nosotros y nuestros intereses, es nuestro gobierno, no ningún gobierno extranjero, y en cualquier caso, si tenemos que exigir responsabilidades a algún país de fuera, ese debería ser a nuestro aliado dentro de la Unión Europea, debería ser a Bélgica.

Lo que sabemos todos, es que tv3, Cataluña radio y otros medios públicos de comunicación sostenidos y subvencionados con dinero de todos los españoles, si están intoxicando, si están desinformando, si están conspirando, si están alentando y dando cobertura mediática a la anti España. No utilicemos cortinas de humo para cubrir nuestra ineficacia, nuestra desidia y nuestra parte de culpabilidad en todo esto. Lo de buscar enemigos fuera cuando los tienes muy cerca es un truco muy viejo que ya no cuela. Es un truco propio de regímenes comunistas y bolivarianos.

El papelón de los ministros del gobierno de España, en lo que conocemos como crisis catalana, deja mucho que desear. Desde Juan Ignacio Zoido en interior, enviando a policías y guardias civiles a pensiones y hoteles de mala muerte o al barco piolín y consintiendo que sean humillados e insultados nuestras fuerzas de seguridad del estado e inhibiéndose en el desleal comportamiento de la policía autonómica catalana, pasando por Dastis en la cartera de exteriores, que posa pero no trabaja, que busca enemigos lejanos y no exige a su homólogo belga explicaciones sobre la protección y cobertura que ese país “amigo y aliado” dentro de la unión europea está dando a un prófugo de la justicia española, terminando con María Dolores de Cospedal, que busca cuartada en Rusia para justificar la estrambótica presencia de nuestro ejército en los países Bálticos.

Toda esta orquesta de malos músicos está dirigida por un Mariano Rajoy que ha cedido ante las presiones de un partido socialista que nos discute el fondo de la cuestión, discute la forma. Este es el auténtico problema. Dos de las tres patas de lo que se conoce como bloque constitucionalista no cree en la constitución, pues han puesto en marcha un acuerdo, “un cerdeo” para modificarla, para dar un mayor encaje al bloque separatista al que dicen combatir.

Es muy difícil ganar una guerra cuando no se tiene la voluntad de vencer. Es difícil defender la unidad de España, cuando no estas convencido de ello. Solo las manifestaciones populares del pueblo español y la protesta que ahora se pretende domesticar, han parado una secesión que parecía inevitable.