Algunos cantamañanas de derecha, incluso alguno cercano a VOX, se escandalizan de que se hable de un nuevo frente popular. Es la “ausencia de formación histórica e ideológica”. El Frente Popular fue una alianza de totalitarios y separatistas, que, por ello, amenazaba la integridad nacional y las libertades. Hoy tenemos una nueva alianza de hecho que ataca a la nación y las libertades democráticas en un golpismo permanente. Y a la vista de todos.
Cuatro puntualizaciones:

a) el nuevo frente popular volvió a orquestarse con el rupturismo,  a la muerte de Franco, y fracasó: el referéndum de 1976 fue la legitimación histórica del franquismo desde la democracia. Un punto clave en los designios frentepopulistas fue, por tanto, la denigración y condena del franquismo, tarea que no ha abandonado y  a la que se unió Aznar en 2002. Desde entonces se ha acelerado el doble proceso hacia la disgregación del país y la imposición de leyes liberticidas.
b) Ambas fuerzas, separatistas y totalitarias, se configuraron independientemente después de la derrota de 1898 frente a Usa. Pero pronto empezaron a colaborar de hecho. Un hito fue  la huelga insurreccional de 1917. Otro hito, aún más peligroso, la guerra civil de octubre de 1934, afortunadamente derrotada pronto. Y luego la continuación de la guerra en 1936-39, casi tres años. Porque el frente popular lleva en sí mismo la guerra civil, a menos que se le frene  a tiempo.
c) El común fondo ideológico de estas fuerzas es la negación de España, de su historia, su cultura y su carácter nacional. Pero fuera de eso no coinciden en casi nada  y se pelean entre sí, como he mostrado en Por qué el Frente Popular perdió la guerra.
d) El 98 también engendró la corriente regeneracionista (Costa, Ortega, Azaña…) que se proponía “regenerar” el país condenando y denigrando su historia real. Con ello ayudaban a los  movimientos  de tipo frente popular, como ocurrió con la II República.


Si no tenemos en cuenta el origen, evolución y características de estas fuerzas, su raíz ideológica e histórica, no será posible reducirlas a un nivel poco amenazante. La guerra civil pasada fue una gran lección histórica que por desgracia no se ha aprovechado desde la transición.