Pablo Iglesias ha dicho en el mohoso estrado del Congreso refiriéndose a Vox “que el pueblo, una vez más, como en el Siglo XX, se quitará de encima la inmundicia que ustedes representan.” Palabras gruesas, pero bravuconas e impotentes a la postre, se les va la fuerza por la boca, amenazan. Son perro ladrador. Qué no se envalentonen tanto, que luego les toca llorar.

Aquí se desprende el pálpito de España y la antiEspaña. Bando Nacional y Bando Rojo. Se trata de un combate metafísico, teológico, político, antropológico, doctrinal, ideológico… Revolución Francesa, disolución, muerte abortivo-eutanásica y masonismo frente a Tradición, Orden, vida familiar y la dignidad de la persona que imbuye el cristianismo.

Podemos es la negación de Dios, con la contrapartida islamofila, la negación de la Patria con el fetichismo UE-ONU-Nuevo Orden Mundial y la negación de la familia con el divorcio feminista monoparental proLGTB concretado en la ideología de género.

Qué tengan mucho cuidado, que una boca que se calienta trae disgustos y peligros. Luego les estalla el Alzamiento Nacional en la cara, los Yagüe y los Defensores de Oviedo y rabian. El que quiere robar, roba, el que quiere matar, mata, no anda pregonando acciones futuras.

Claro está que el jorobado de Galapagar es un aprendiz burdo de Ibarruri y Largo Caballero, y que Abascal y Ortega Smith bien pasarían por Gil Robles y Calvo Sotelo. Pero a este rojerío putrefacto le importa todo un rábano, quien no sea del partido, es un “antidemócrata”, un enemigo, y hay que liquidarle. El fariseo migrante de Vallecas no tendría reparo en aniquilar tanto una Falange como un POUM; sin problema ni remordimiento, en la línea marxista-leninista.

El rojerío es una mosca cojonera, incordia y vuelve a incordia, molesta y hastía, llega el golpe y revolotea abuso y brutalidad. Magos de la propaganda. Gramsci y mayo del 68.

Iglesias, el puritano censor que asoma por el conejito de la Montero y la Vestrynge, todo un ejemplo de referencia, como Negrín y Prieto vaya.

Qué orgulloso debemos estar de Franco y sus combatientes liberadores, que nos sacaron de la fosa de estos elementos despreciables. Caldear, caldear, que del 31 al 36, cinco años van, suficiente para hacer amiguitos… La infamia y el terror rojos fabrican industrialmente nuevos requetés y falangistas. Por donde pasan, desaparece el dinero, y sus guardias de asalto mercenarios solo están ahí por el sueldo, sin dádivas, no son nadie. España es el único país que ha vencido al comunismo; más tiento, más respeto.

El Kremlim de Soros explotará en cainismo o será desplazado por la causa nacional. Todo se resumen en la pugna ibérica de germanos contra bereberes, José Antonio Primo de Rivera tenía razón. Pablete, a mí no se me atraganta la palabra maldita. ¡Arriba España!