Pocas veces se tiene la dolorosa oportunidad de ver, en directo, una situación tan dramática como la que observamos en el partido  de futbol  Dinamarca –Finlandia, en la que Eriksen cayó, como fulminado por el  rayo al tocar el balón... 

Todos sabemos lo que ocurrió después, alternándose el horror ante la tragedia, la incertidumbre y la esperanza...que es lo que finalmente compartimos- también después-millones de aficionados, millones de personas. 

El comportamiento ejemplar de "todos", de las aficiones danesas y finlandesas, de todos los que llenaban (dentro de lo permitido) el estadio "Parken Stadium" de la capital, de Copenhagen,  reflejó el espíritu nórdico, sereno,  a veces "frio",  contemplado desde el punto de vista meridional, pero no exento de sentimientos ni preocupación. Y ver a unas aficiones gritar ¡¡Christian...! Y a la otra responder con emoción...¡¡Eriksen!! 

Aquí, en Cartagena, le tenemos mucho afecto a Dinamarca, ahora acrecentado con nuestra solidaridad ante este terrible acontecimiento vivido en directo.  

Y su bandera, la de Dinamarca ondea en muchas viviendas cartageneras, en muchos pechos, en muchas esperanzas ,compartiendo también otros significados.. 

¡Que Viva Dinamarca!!