Pablo Manuel, eres grotesco. Ahora resulta que los poderes fácticos del Estado quieren asesinarte como a un marrano, y te mandan misivas con “balas” para que lo denuncies. Lo tuyo es estar permanentemente en campaña. ¡Te has pasado, chaval! ¿Acaso no sabes que la razón de estado no anuncia?

Te has pasado, porque esto de las “balas” que no se lo cree ni los tuyos, que de sobra te conocen, te ha dejado en el más espantoso de los ridículos, evidenciando una personalidad peligrosa, capaz de todo y un estado de ánimo vencido. Deberías empezar a razonar. Menos lobos, caperucita, que no eres tan importante y además, ya estás amortizado. En cualquier caso, quédate con lo que ya has conseguido, sólo al alcance de unos pocos, ser vicepresidencia de un Gobierno de España; bien es cierto que el peor de nuestra historia, y mira que los hemos tenido malos.  

Con todo, si fuera verdad esto de las “balas” porque fuera la misiva de un loco que hubiera conseguido saltarse todos los protocolos de seguridad, que es cosa imposible, deberías pensar en algún agraviado tuyo, pongamos en una mujer despechada por no haber podido hacerse con el macho alfa de Podemos. Que como certeramente dice el refrán, para gustos hay colores. Aunque en este caso tendríamos que hablar de portes y figuras.

Pablo Manuel, dejémonos de tanta palabrería y vayamos a lo importante. A partir de ahora que te abra  las cartas Julio José, que fue soldado y suponemos que sigue siendo valiente. España no puede verse privado de un personaje tan grotesco como tú. De un tipo en permanente activismo, que temo pueda darte algún día algo, Dios no lo quiera por la prole que arrastras.   

¡Te has pasado, chaval!