“El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez” George Orwell, autor de la novela distópica “1984”

“Hay algo más abyecto que la ignorancia: forzar al hombre a padecerla”

Desde el minuto uno de la aceptación de la pandemia por este gobierno, nos vienen mintiendo. Ese minuto uno ya era un minuto tardío, pues reaccionaron tarde y a conciencia; sabían, al menos un mes antes, lo que nos iba a traer el coronavirus, pero la prioridad era actuar de forma que la pandemia revirtiera en réditos políticos, lo demás era secundario. Este y todos los gobiernos de Europa y del mundo han actuado con el mismo objetivo: sacar réditos políticos, pero lo han hecho de distinta forma. Todos nos han servido la mentira en latas de conserva con una apariencia atractiva, pero con un contenido de carne-mentira podrida procedente del matadero donde sacrifican a la verdad. Los representantes del gobierno, desde Sánchez a Simón, pasando por Illa y demás miembros del comité de expertos; con sonrisa de péndulo, esparciendo ráfagas de cosmético y perfumes para tapar el hediondo hedor de la mentira enlatada y podrida, todos los días se metían en nuestros hogares a través de la pantalla del televisor para darnos una explicación y después poner una excusa. Y es en esto en lo que se apoyan las matemáticas para darnos la fórmula que explica el tamaño de una mentira. La fórmula es esta: Multipliquen el largo de la explicación por el ancho de la excusa. Todos los sábados Pedro Sánchez, en sus homilías sabatinas, nos daba una larga explicación de lo que había ordenado e iba a ordenar hacer y una excusa por lo que no había sido salido bien; nunca por su culpa, naturalmente, Pues esa larga explicación multiplicada por la ancha excusa daba como resultado una mentira de dimensiones colosales. Naturalmente, hemos de aplicar esa misma fórmula a las explicaciones de Illa y Simón: largo de la explicación por ancho de la excusa y en estos casos, no solo los sábados, sino todos los días. Los metros cuadrados de las mentiras de estos tres señores formaban un rectángulo (base x altura) de dimensiones elefantiásicas. Hemos de reconocer que esa es la función de los políticos: mentir; lo que verdaderamente llama la atención es que todavía los ciudadanos, en su mayoría, crean en los políticos de ahora y en la política de ahora. Hoy los políticos han perfeccionado todos los medios para mentir haciendo uso – un uso perverso – de las nuevas tecnologías, pero han pervertido todos los fines reduciéndolos a tan solo uno: obtener el poder y mantenerse en él el mayor tiempo posible.

NOTA AL MARGEN: Pocos saben que los médicos personales de los políticos les tienen hecha una advertencia muy seria: “No morderse nunca la lengua, ni siquiera un poquitín, pueden morir envenenados por el veneno que destilan sus mentiras”