El pasado mes de julio, Sánchez  presentó la segunda edición de “Cumpliendo”,  el informe de rendición de cuentas del Ejecutivo.

En el mencionado informe se concluía que el 94% de los compromisos del Gobierno estaban activados, habiendo un cumplimiento en la mencionada fecha del 32,8%, con una previsión del 38,2% para final de diciembre.

Es decir, se anunció que el Gobierno había cumplido con uno de cada tres compromisos adquiridos  y que casi la totalidad estaban ya iniciados.

No se especifica si entre los compromisos adquiridos por Sánchez había alguno relacionado con el CIS, Centro de Investigaciones Sociológicas, pero de haberlo habido podemos decir que  es uno de los que se han adquirido.

Según consta en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado presentado en el Congreso de los Diputados, el Gobierno socialpodemita ha incrementado en un 21,5% el presupuesto del CIS para el 2022. La partida superará los 11 millones de euros frente a los aproximadamente más de 9 millones de los que disponía el año anterior.

Cabe recordar que en los Presupuestos del 2021 también se incrementó el Presupuesto destinado al CIS, el cual pasó de los más de 8 millones a los 9,12 millones.

El aumento de personal y  el querer aumentar el tamaño de los estudios para obtener estimaciones más ajustadas han sido los motivos del aumento de su dotación presupuestaria.  El Gobierno de Sánchez nos quiere hacer creer que aumentando el tamaño muestral aumentará la fiabilidad y validez de los estudios elaborados por Tezanos. 

No voy a entrar en la imputación de esta persona pero si en la imparcialidad y en la subjetividad que ha de tener un ente público pagado por todos los españoles.

La imparcialidad implica no caer en un conflicto de intereses y seguir como hoja ruta el criterio de la objetividad. Pero todos estos conceptos quedan totalmente diluidos cuando detrás hay una financiación que más directa que indirectamente influyen en el resultado de un supuesto trabajo.

Observando la trayectoria de los estudios realizados por el CIS no estaría de más remarcar que la imparcialidad antes mencionada también debe de ir ligada a la independencia.

Y es entonces, cuando deberíamos preguntarnos donde está la independencia de un organismo dependiente del Gobierno. 

Años atrás, el Centro de Investigaciones Sociológicas fue una institución con prestigioso y, por ello, respetada, aunque, ciertamente, y por su falta de independencia, ha sido objeto de críticas por la oposición gubernamental de cada etapa.

Lamentablemente , desde hace aproximadamente tres años, su reputación ha sido dañada gravemente cuando los resultados de sus estudios siempre han sobrestimado a los partidos políticos de izquierda.

En noviembre de 2020 el Gobierno aprobó un procedimiento de actuación contra las “fake news” con lo que intentaban perseguir la información que pudiera influir en la sociedad con fines interesados.

No se especificó cual era (desde la perspectiva de Sánchez) la relación entre las encuestas del CIS y estas “fakes news”.