Si no fuera por lo sectario y miserable que es y si tuviera un ápice de dignidad y decencia, este Gobierno de risa, tendría que haber cesado de inmediato a esa tipa siniestra que ocupa el inútil Ministerio de “Igual da”. Una individua, indigna e iletrada, como esta no puede ocupar un puesto ni para limpiar las escupideras, caso de haberlas, y los wáteres sucios de cualquier Institución que se precie.

Estamos hartos de oírla vociferar, ya que hablar no sabe, llamándonos a todos los hombres violadores y maltratadores en potencia, acusándonos de que somos el cáncer de la sociedad y que nacemos intrínsecamente malos. Hartos de oírla defender a cualquier mujer, por el hecho de serlo, sin importarle lo más mínimo si es defendible o no su postura y ahora, esta canalla, nos viene con que hay dos clases de mujeres: las que merecen ser defendidas, toda esa escoria que la vota a ella, y las que no entran dentro de esta categoría, el resto. Vergonzoso e indignante.

De todas formas, a nadie debería sorprenderle una actitud, intrínsecamente mala, como esta. Los comunistas y todos sus compañeros de viaje, tal es el caso de la malvada podemía, la peor pandemia que asola a España, han sido así siempre, carentes de objetividad y cualquier tipo de empatía más allá de los límites marcados por los que no pensamos como ellos o no comulgamos con sus ideas fanáticas y excluyentes.

Hace unos días, tres moros canallas y malnacidos, de esos que nos cuela esa destructiva agenda 2030 que promueve el tipo del pantalón de pitillo y sus secuaces, violaron salvajemente a una mujer de 30 años. Al parecer el móvil -creo que para esto jamás hubo móvil alguno que no sea el intrínseco a la maldad de los autores-, fue que la mujer violada llevaba algo que la identificaba con el partido VOX lo que, al parecer, para esta tipeja indeseable de “igual da”, la otrora concubina del macho alfa, es razón y coartada bastante que justifica cualquier agresión hasta el punto de no condenar este hecho debido a la ideología de la víctima.

Ese realmente vergonzoso que alguien de la catadura moral y humana como esta tipeja ocupe un puesto no ya en el gobierno de España, sino incluso en la asociación de vecinos de su portal, aunque el mismo grado de responsabilidad y de complicidad la tienen todos aquellos que la mantienen, por un segundo más, en el cargo que ocupa.

Esta gentuza de la malvada podemía y sus marcas blancas -en La Coruña los venimos sufriendo desde hace más de seis años- solo defienden los intereses de su casta, de su cubil ideológico. No es verdad que luchen por los derechos de todos, no es verdad que se partan la cara defendiendo los derechos de la mujer, ni de los homosexuales, ni de los transexuales, solo dan la cara por aquello que pueden capitalizar por rentabilidad electoral y, de manera concreta, si piensan como ellos o son ideológicamente cercanos, el resto no les importa.

¿Cómo se puede tolerar que alguien a quien se le pida que condene una violación cometida por unos moros malnacidos, entrados ilegalmente a España y a los que estamos manteniendo entre todos, se despache diciendo “yo estoy contra el fascismo”?, qué significa eso exactamente, ¿qué los cuatro moros malnacidos son unos “fachas” o, por el contrario, que la pobre mujer violada se lo merecía por llevar una bandera de España o una mascarilla con el logotipo de VOX?

¿Qué sucedería si a alguien con un puesto como el de esta sinvergüenza se le ocurriese decir “yo estoy contra el rojerío”, como respuesta en el supuesto de que la violada fuese de la misma camada ideológica que la miserable tipeja esta de “igual da”? Pues mira, sería exactamente igual de miserable que tú y merecería el mismo respeto que tú, ninguno, aunque eso sí, ya se encargaría la prensa afín de condenarlo para la eternidad y tú, tipeja miserable, sacarías tus huestes de mamelucos a las calles a vociferar exigiendo justicia y el cese inmediato del autor de tan desafortunada frase.

Sin embargo, no solo fue esta tipeja la que, de alguna manera, se ha convertido en encubridora de esa manada de moros malnacidos, también esa prensa tan “libre”, tan “justa”, tan “defensora de los derechos” y tan bien pagada por el poder que ha pasado de puntillas ante este hecho. En igual medida, todas esas feminazis, animalistas, ecologistas y perro flautas en general que tantas veces han salido a las calles a defender casi todo, cuando los agraviados o víctimas eran de su cuerda o de los que podían obtener rentabilidad política, y, sin embargo, en esta ocasión se han callado la boca como si no fuera con ellos; al igual que tampoco hemos visto que nadie saliese, como en otras ocasiones parecidas, en manifestación silenciosa, a la puerta de Ayuntamientos u otras Instituciones a condenar este execrable hecho, luciendo sobre las camisetas ese eslogan tan manido y absurdo como “todos somos fulanita de tal” y, finalmente, todos aquellos, sociatas o no, que no han levantado la voz para clamar contra este salvaje hecho, exigiendo que los autores sean de inmediato encarcelados y una vez cumplan la condena expulsados de España. Todo ellos, son cómplices de estos salvajes.

Ya está bien de tanto maniqueísmo; ya está bien de tanto postureo; ya está bien de despreciar a todos los que no pensamos como esta miserable canalla de la izquierda y de la ultraizquierda; ya está bien de que se oculte la procedencia y nacionalidad de los autores de las acciones delictivas; ya está bien de que los hechos se valoren no por el hecho en si mismo, por su tipificación en el Código Penal, sino por la ideología del sujeto pasivo del hecho, la víctima. Ya está bien de seguir persistiendo en crear dos Españas: la de ellos, sujetos a derechos, prebendas y privilegios de casta, y la de los demás que el único derecho que tenemos es una obligación: pagar nuestros impuestos para que una concubina como esta viva de lujo, rodeada de todos los placeres.

Me solidarizo con esa pobre mujer violada por tres salvajes moros malnacidos, exigiendo su detención, inmediato ingreso en prisión y una vez cumplan la condena sean de inmediato expulsados de España y exijo, voz en grito, que de inmediato se cese a la tipeja esta que ocupa una cartera ministerial que, si antes no servía para nada, ahora todavía sirve para menos.

Porque ¿dónde está la igualdad?, ¿es que esta pobre mujer ha sido objeto de la misma atención o trato que otras que sufrieron idénticas agresiones? Yo diría que no ya que, a esa manada de falsarias acomplejadas que ocupan cargo en ese cubil que recibe el nombre de Ministerio, le da igual, lo de ellas es seguir, con la ignorante concubina al frente, viviendo a cuenta de todos, chupando del erario lo más posible y gastándose lo que no tenemos en chiringuitos sectarios afines a sus ideas.