“No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros, y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal”. (20-XI-1975. Francisco Franco).

1ª En caliente, en fila y a toque de silbato.

¿Huyen de Marruecos por ser homosexuales o cristianos, o simplemente nos los envían sus padres para que les demos de comer, les eduquemos y les demos trabajo? O peor aún, ¿y si fuera el propio Estado marroquí quién nos los mandará como “Caballo de Troya” para el futuro y de paso se quitara una potencial delincuencia en sus calles?

Aunque la cuestión sería fácil de solucionar, la respuesta se complica. Se complica, porque frente a lo razonable que sería echarles en caliente, en fila y a toque de silbato, al legalismo jurídico, absolutamente demencial e indecente que no entiende nadie medianamente sensato, se le agrega el interés de esos negocios privados que son las ONG´S, sin descartar la colaboración que al asunto aporta CÁRITAS.

¿Es la inmigración un asunto de Estado? ¿Puede llegar a convertirse, sí no lo es ya, en un problema nacional de graves y múltiples consecuencias? ¿Es normal, por no emplear otra palabra, que el Rey de España felicite tan efusivamente al Rey de Marruecos, con motivo de su cumpleaños, que nos ha invadido recientemente, causándonos un grave problema con toda esa tropa de menas pululando por Melilla? ¿La clave de lo que estamos haciendo nos la da el afgano residente en Torrejón, Kohi, que manifiesta: “Aquí –se refiere a España- no me siento un extranjero”?

Mientras, en la alegre y dicharachera Cataluña, tomada al asalto por gente de medio pelo, golpistas y musulmanes radicalizados, las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado andan estos días en máxima alerta, porque algunos de los que tienen como Libro el Corán pretenden vengar la muerte de los hermanos musulmanes que atentaron en Las Ramblas, el 17 de agosto de 2017, con un saldo de tres muertos y más de 100 heridos. Cuyos tres procesados retenidos en nuestros centros penitenciarios gozan de todos los derechos fundamentales y de todos los derechos musulmanes.

La cuestión no es tanto que No podamos recoger a todo el que venga, cuanto queremos tener a todos estos menas marroquíes, fuente de problemas viviendo a nuestra costa.

Estamos ante un problema que si no empezamos a controlar ¡ya!, nos desbordará de aquí a no mucho. Estos menores de los que hablamos, que llegan hasta los veinticinco años de edad, son musulmanes, conflictivos y muchos de ellos delincuentes. Pues bien, que se haga cargo de ellos su país, donde les engendraron, donde nacieron, donde viven sus padres…, si quieren, naturalmente. De lo contrario tienen el mar, que, como alguien ha dicho, nos remite siempre a una sensación de eternidad… Pues eso. ¡Qué conquisten otros mundos!

Hay que salir a la calle y decir… ¡BASTA! ¡QUÉ SE VAYAN! ¡MÁS VALLAS!

2ª ¿Y si hubiera llegado el momento de que los padres volvieran a retomar la educación integral de sus hijos?

Si de retomar la educación de los hijos se trata, cuatro cuestiones tendrían que afirmarse. A saber. 1ª. Hay prácticas y comportamientos sexuales que por ser aberrantes son pura patología. 2ª. La regla de tres y los números romanos son conocimientos fundamentales. 3ª. El descubrimiento del Nuevo Mundo: su evangelización y su conquista es hazaña extraordinaria de nuestra historia y aportación fundamental para la historia de Occidente. 4ª. Franco, que venció al comunismo en el campo de batalla, salvando a España y a Europa, fue un estadista excepcional.

¿Acaso no existe la verdad? O ¿es todo adaptación al medio?

La cosa ha pasado de castaña a oscuro, y muchos que hasta hace dos días han vivido debajo de un guindo o a verlas venir, sólo pendientes de su interés, parece que por fin han percibido en toda su gravedad a lo que nos estamos enfrentando por mor del propósito del poder Mundialista, al que España obedece en primer tiempo de saludo. Hablamos de un poder de enorme alcance y naturaleza luciferina.

Como medida urgente los padres de familia tendrían que volver a retomar las riendas de la educación de sus hijos si quieren que tengan futuro. Esto es, si quieren que no queden atrapados en el lupanar al que les conduce el poder, o sean abatidos en su patria por bandas extranjeras. Los padres de familia no pueden resignarse a que sus hijos sean pasto de las llamas. ¿Estamos ya ante este estado de necesidad, eximente para una toma de postura?

Los padres tienen que retomar la educación de sus hijos porque el ser humano es capaz de retener su pasado, posee anticipadamente su futuro y supera el tiempo. Los padres tienen que retomar la educación de sus hijos porque el ser humano tiene una inteligencia que ha puesto allí un plan, un orden, una ley, una inteligibilidad. Los padres tienen que retomar la educación de sus hijos porque el ser humano es capaz de comprender lo que le rodea, hacerse preguntas, buscar las respuestas y encontrarlas. Los padres tienen que retomar la educación de sus hijos porque el ser humano, aun inmerso en lo material y condicionado por ello en su funcionamiento, sobrepasa con creces esos mismos condicionantes. En definitiva, los padres tienen que retomar la educación de sus hijos porque el hombre es un ser espiritual y libre, llamado por otra Inteligencia (Dios) a una existencia inmortal. 

3ª ¿Somos eso que vemos, una nación en declive, o terminaremos echándole la culpa al empedrado?

De tanto ceder, de tanto mantener una ética de mínimos en aras a no sé qué proyecto imaginado o simplemente elucubrado por una clase política que a medida que ha ido pasando el tiempo ha descendido en preparación intelectual, capacidad técnica y calidad moral, las instituciones y los poderes del Estado han ido perdiendo contenido hasta el punto de configurar una arquitectura institucional absolutamente deficiente. Ahora muchos comprenden que las cosas no son buenas por el hecho de que las consideremos buenas, sino porque son ellas, en sí mismas, buenas. De igual forma muchos apreciarán que la obediencia debida nunca será justificación moral de ningún acto ejecutado u omitido, ni eximente de responsabilidad desde el punto de vista penal. De lo que se deduce, que sin una intrínseca referencia realista al ser de las cosas, así como a su fundamento, la ética de mínimos se convierte en un oportunismo ideológico, en una acción estrategia acomodada a las circunstancias que van deviniendo. 

Política de mínimos ante una Cataluña en franca rebeldía contra la nación y el Estado, cuyos alzados, que controlan los resortes del poder y la escuela, no muestran el menor signo de moderación, mientras el Estado pretende recuperar la convivencia y el sistema institucional mediante nuevos y mejores impulsos económicos para Cataluña: más dinero y menos impuestos para sus ciudadanos.

¿Qué clase de futuro se está proyectando en España?, nos preguntamos con dolor. Pues dependerá de lo que se haga. Así, mejor que obedecer sin rechistar, sería escuchar algunas propuestas a fin de comenzar a restañar las fracturas abiertas por el insensato proceder del Estado y de sus servidores. Mejor sería actuar, no sea que con el tiempo, y para salvarnos, tuviéramos que echarle la culpa al empedrado como ya hemos hecho con el caso de ETA, los atentados musulmanes del 11-M. y lo que estamos dejando de hacer por nuestros jóvenes.