La trituración del idioma español en Galicia ha tenido recientemente una entusiasta apuesta por parte del supremacismo antiespañol de Núñez Feijoo: “ninguna persona culta debería atreverse a hablar en público en castellano”. Semejante expresión, que es puro vómito de odio antiespañol, proviene de Alicia Padín, Coordinadora de la “Red de dinamización lisgüística” de la Xunta de Galicia, y fue recogida en la entrevista que un medio periodístico apesebrado por el PP gallego le realizó.

“El español es la lengua de las bestias” remachó Quim Torra, presidente catalán, en sus ensayos y libelos de hace algunos años. Alicia Padín se ha hecho un “Quim Torra”, y ha vomitado similar excrecencia.

Alicia Padín trabaja en la “Red de dinamización lingüística” gallega: un chiringuito de colocación de amiguetes para patrocinar la inmersión lingüística ergo la expulsión sibilina del idioma español, y que fue creado en septiembre de 2010 por el gobierno de Alberto Nuñez Feijoo. Su teórico objetivo es “congregar a las entidades con competencia en la promoción del gallego con la finalidad de potenciar el proceso de extensión del uso de esta lengua de modo coordinado y planificado desde el ámbito local”.

La inmersión lingüística gallega contra el idioma español y patrocinada por Feijoo y sus enchufados sigue el patrón del racismo del líder nacionalista Alfonso Rodríguez Castelao, considerado principal fundador del nacionalismo gallego, y homenajeado periódicamente por Alberto Núñez Feijoo incluso con ofrendas florales como la de 2011 que sorprendió favorablemente a los miembros del Bloque Nacionalista Gallego.

El 10 de noviembre de 2014, durante una reunión del “Círculo de Economía” de Barcelona, Feijoo anunció que Galicia es una “Nación sin Estado”. Semejante proclama nacionalista del líder del PP estaba llena de contenido práctico, puesto que la política lingüística gallega, desde que Manuel Fraga llegase a la presidencia regional en 1990, se ha basado en una “normalización” lingüística que copia a la impuesta por Jordi Pujol en Cataluña desde los años 80: rotulación de espacios públicos en gallego, adoctrinamiento lingüístico al profesorado, escuelas con el idioma español reducido a la mínima expresión o aulas donde es literalmente expulsado. En 2001, Fraga se adhirió a la “Carta europea de las lenguas regionales y minoritarias” aceptando que el gallego debe imponerse en las aulas a costa del español.

El modelo lingüístico Feijoo recrudece al de Manuel Fraga, el viejo gallego que pensó que asumiendo los postulados del nacionalismo galleguista su partido político, sin “enemigos a su derecha”, mantendría el poder indefinidamente y controlaría el proceso rupturista. El equívoco de Fraga y su estrategia mezquina radica en que Galicia, pese a las mayorías absolutas del PP, está abonada al futuro éxito del Bloque Nacionalista Gallego, pues no sólo es el segundo partido parlamentario – y en ascenso- sino que posee a su abasto las aulas y las universidades, regaladas por el PP de Fraga y Feijoo. Dentro de cuatro años, y al igual que sucedió en la región valenciana tras las mayorías absolutas del PP durante 20 años, el separatismo tomará el poder en Galicia, pues el terreno educativo y lingüístico le ha sido abonado por el Partido Popular al igual que hizo en la Comunidad valenciana donde la infame “inmersión lingüística” a favor del catalán comenzó con los gobiernos populares de Eduardo Zaplana y Francisco Camps.

No es de extrañar que la Coordinadora de la Red de dinamización lingüística gallega Alicia Padín haya demostrado su odio por el idioma español tildándolo de inculto cuando su valedor Nuñez Feijoo declaró hace unos años, y ante el periódico “La Vanguardia” que el PP “debe ocupar en Cataluña el espacio que ha ido dejando Convergencia i Unión”, el partido del nacionalista Jordi Pujol que expolió a España, tomó las aulas catalanas y sembró las multas lingüísticas y la expulsión del castellano.

¿Es necesario profundizar en una política de ataque al idioma español cuando Galicia presenta una tasa de ocupación de las más bajas de España, con un sector primario en retroceso y una deuda pública que desde 2009 Feijoo ha multiplicado por 7? Para el gobierno de Feijoo al parecer sí. Como también lo es ahondar en las leyes ideológicas de transformación social y perversión de menores. El 20 de noviembre de 2019 el PP gallego votó a favor de la propuesta del Grupo Común Da Esquerda, que agrupa a partidos de ultra izquierda como Podemos, y que consiste en generalizar la educación sexual a niños a partir de 3 años para que vayan “descubriendo las diferentes identidades sexuales y que estas no están determinadas por los caracteres corporales, sexuales, psicológicos o sociales, sino por la propia vivencia de sentirse niña o niño”. La propuesta redunda en la ley LGTB aprobada en Galicia en 2014 y que extiende la enseñanza de la ideología de género a todo el sistema educativo y pone a jóvenes y niños en manos del lobbi LGTB.

La entrega al sectarismo lingüístico, así como a la ideología de género que practica la ingeniería sexual sobre los niños, se unen a la proclamación indisimulada de un nacionalismo edulcorado pero peligroso, plagado de una demagogia destinada a hinchar y comprar voluntades políticas. El 25 de julio de 2008, Feijoo proclamó que defendería la “doble nacionalidad” gallega y española, y se negó a firmar un “Manifiesto en defensa de la lengua común española” que habían lanzado algunos escritores, intelectuales o filósofos como Arcadi Espada o Fernando Savater.

Tras verter sus sucias declaraciones contra el idioma español tildándolo de inculto, la Coordinadora de la Red lingüística de Feijoo Alicia Padín, pidió perdón. La polvareda ya se había montado, y había que rectificar. ¿Es creíble? A la luz de los hechos, la palabra de Alicia Padín no es creíble, aunque sí la tarea filoseparatista e hispanófoba y supremacista de la Xunta de Galicia y de su presidente Nuñez Feijoo.

La “lengua de las bestias” que anunciaba el presidente catalán Quim Torra cuando escribía libelos y proclamas para insultar al idioma español, es también la idea del supremacismo nacionalista gallego de Alberto Nuñez Feijoo y de sus enchufados en la política de normalización lingüística, es decir de liquidación lingüística del español.

Feijoo se lanzó, risueño, en los brazos de Pedro Sánchez al haber logrado, junto a la Abogacía del Estado, la expropiación del Pazo de Meiras a la familia de Francisco Franco, pues la Xunta se personó en el proceso judicial al costado de las tesis de la izquierda en favor del robo a la familia Franco. Para Feijoo, la ideología y el sectarismo, son el pilar angular de su acción perversa que antepone la cesión a la izquierda y al nacionalismo por encima de la unidad de España, la verdad de la Historia o la inocencia de los menores.

Paladeando la victoria electoral cosechada en las pasadas elecciones regionales, Nuñez Feijoo espera prorrogar indefinidamente su mandato. Le ha ido muy bien, en su estrategia heredada de Fraga, el sistema de compra de voluntades y extensión de red clientelar, enchufando cargos. Le ha ido muy bien, todavía, el cuento del “mal menor” y el voto útil contando con un aparato propagandístico de medios ultrasubvencionados desde la Xunta, que le han revalidado en la presidencia.

Pero la base ideológica sembrada por el PP gallego en las aulas y universidades ha dado al BNG -al separatismo gallego- el poder social y cultural y en pocos años, si Vox no lo remedia, el poder de la Xunta calará en ese separatismo abierto, descarnado y contumaz cuya siembra fue implantada por Fraga y por Nuñez Feijoo, dos estrategas de la política de cálculo y rapiña que antepusieron el aldeanismo resentido a la unidad de España y la defensa de la españolidad.