Los dos jóvenes que estaban acusados por dar una patada a una mujer en la avenida Diagonal de Barcelona y difundir el vídeo de la agresión por internet, han aceptado penas de hasta año y medio de cárcel y el pago de una indemnización a la víctima. Las penas de prisión, al no superar los dos años de duración, se han suspendido conforme al artículo 80 del Código Penal, de manera que los condenados no ingresarán en un establecimiento penitenciario, aunque tendrán que hacer dos cursos de reeducación.

La estrategia procesal del abogado de Mario García Montealegre, el chico que propinó la patada, ha sido la más adecuada, aunque no la más barata. Para conseguir una petición de Ministerio Fiscal con una pena menor, el joven ha abonado, para reparar el daño, una indemnización de 60000 euros, superior a la de 45000 que pedía el fiscal.

El artículo 21 del Código Penal establece que es una circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal reparar el daño causado por el hecho punible o disminuir sus efectos. Conforme al articulo 66 de la misma norma, pueden concurrir circunstancias muy cualificadas, que serán determinadas con el consentimiento del Ministerio Fiscal y que se valorarán para incrementar o disminuir la pena. La Sentencia del Tribunal Supremo 1137/2010, de 22 de diciembre, indica que “Es muy cierto que los daños de naturaleza moral derivados de agresiones graves a bienes personalísimos, no son económicamente evaluables, a diferencia con los que afectan únicamente al patrimonio, en los cuales los perjuicios ocasionados son más fáciles de cuantificar”, pero también señala que “ello no empequeñece que uno de los medios para satisfacer el "pretium doloris" sea la compensación económica a la víctima, y así lo ha declarado esta Sala respecto de delitos contra la libertad sexual, la libertad deambulatoria y la seguridad de las personas, siempre y cuando la reparación económica sea cuantitativamente significativa y admitida de alguna manera por el perjudicado o víctima del delito”.

La gran cantidad abonada ha ayudado a que el Ministerio Fiscal pueda presentar unas conclusiones menos estrictas que no podían implicar el ingreso en prisión de los acusados. Además, garantiza la reparación efectiva del daño, aunque se pueda decir que habría sido mejor prevenir que curar y que Mario García Montealegre podría haberle dado una patada a un árbol antes que a una joven chica que nada había hecho y que, simplemente, tuvo la mala suerte de pasar por el mismo sitio que aquel estúpido sujeto que quería divertirse a costa de fastidiar a los demás.

Puede no gustar que, en muchos casos, se realicen actuaciones de disposición del objeto del proceso penal por las partes. Sin embargo, si las mismas no vulneran el ordenamiento jurídico y se ajustan al criterio del órgano jurisdiccional, que debe garantizar la igualdad y la audiencia de los sujetos implicados, deben entenderse permitidas, sin perjuicio de poder hacer lo contrario en muchos otros casos en los que no haya cabida para la autonomía de la voluntad de las partes.