El título podría haber sido este: “El Reino de los sofismas” ajustándose a la realidad al vivir en una España gobernada por el embustero mayor producido por el género humano. Un personaje de cuya boca solo salen mentiras; ni queriéndolo dice una verdad. Una consecuencia palpable la tenemos en los medios de comunicación, a su ser vicio, que han perdido todo el prestigio, convertidos en sus portavoces, obligándolos a usar como gran arma de razonamiento el sofisma. Es lo peor que  le puede ocurrir a un pueblo  por culpa de la carencia de cultura humanista. Lleva muchos años formándose en escuelas, institutos y universidades donde se ha desterrado la Lógica. ¿Conoce el pueblo la diferencia entre el silogismo y el sofisma?  Aun usa esos términos, pero ¿saben lo que significa?

La práctica nos garantiza que no. Son papagayos que ignoran el contenido de los sustantivos, “máquinas pensantes” que no pueden razonar al carecer de los engranajes mentales que le permiten a la inteligencia llegar al conocimiento de la verdad.

Podría ser un deleite reírse de la estupidez generalizada, pero por el contrario solo da tristeza contemplar cómo se burlan de la gente sencilla que carece de esa preparación que tenía por ósmosis el pueblo llano en otros tiempos en los que los dirigentes trasmitían sensatez. Hoy los dirigentes son más necios que quienes tienen una ignorancia casi invencible por las circunstancias en que viven.

Voy a poner un ejemplo. Correo por ahí una “genial” argumento de los cretinos que han convencido al pueblo de que quien no se vacuna es un “enemigo de la Humanidad” y que consiste en lo siguiente. Un niño pregunta a su madre: --“Mamá,  ¿por qué yo no tengo en mi brazo esa marca que llevas tú?”… (Esa marca es la que nos dejó a los viejos la vacuna contra la viruela).  Y la mamá le responde: -- Porque ya no es necesaria.  Pues ciertamente la viruela ha sido vencida y los niños ya no necesitan esa vacuna.

Luego completan la argumentación con una lista de enfermedades que han sido vencidas con el mismo método: ¡la vacunación! Ergo, si queremos vencer al Covid, es imprescindible dejar que te envenenen la sangre con eso que han llamado “vacuna contra el Coronavirus 19”.

Y los “genios” inventores de este argumento tan “claro” se quedan tan satisfechos porque el Pueblo, sin cultura lógica, no se enterará de que es un perfecto sofisma.

Tan sin consistencia, como todos los sofisma que basta con señalar donde está el “truco” de la argumentación…

Evidentemente es un verdad como un templo, que han sido vencidos la Viruela, la Difteria, la Polio, el Tétano, la Tosferina, el Sarampión, la Triple vírica,  la Hepatitis B, la Hoemofilus  influence B, la antimeningocóquica C, la varicela, el papiloma humano, el neumococo…y como dicen “todo esto mataba” y ha n sido vencidos ciertamente gracias que “sus adres y los médicos de cabecera se empeñaron en vacunar a los niños… hasta aquí todo es verdad.

Pues bien vamos a dar una lección a esos genios llamándoles lo que son, cínicos embusteros, canallas redomados…Eso que es verdad sería la “Premisa mayor de un silogismo”, podríamos concretar en esta forma: “Las vacunas acaban con la enfermedades”.

Como todo silogismo consta de tres partes: premisa mayor, premisa menor y una conclusión  infaliblemente cierta, vamos a redactar la premisa menor que esos genios ponen al silogismo correspondiente y es evidente que sería esta: “Lo que inyectamos nosotros es una vacuna contra el coronavirus” y consecuentemente el silogismo se presentaría de este modo:

“Las vacunas acaban con las enfermedades” (premisa mayor);

Lo que inyectamos nosotros  es una vacuna contra el coronavirus” (premisa menor),

Luego: el coronavirus está acabado (conclusión absolutamente cierta).

¿Qué bonito “silogismo” verdad? Pues, ¡no! porque salta a la vista que es un “sofisma”. Lo hubiera sido si las dos premisas hubiesen sido ciertas, pero resulta que la premisa menor es ¡absolutamente falsa! La afirmación “Lo que inyectamos nosotros  es una vacuna contra el coronavirus” lejos de ser una verdad es un embuste. Esa pretendida vacuna no lo es en absoluto ya que la condición esencial para que un remedio sea “vacuno” es que “inmunice” contra la enfermedad, y esa falsa vacuna no hace absolutamente nada para impedir que el Covid se adueñe de su víctima y enferme. Da lo mismo estar vacunado o sin vacunar,  el coronavirus actúa como le da la gana y se es víctima suya con o sin vacuna.

Por lo tanto, no hay más que hablar. Estamos ante un perfecto sofisma como fundamento de los defensores de esa No-Vacuna, o sea de ese remedio entre tantos que intentan luchar sin mucho éxito contra el Covid-19

Desgraciadamente nuestro pueblo ha caído tan bajo en capacidad de raciocinio que la Sinagoga de Satanás se está dando el lujo de reírse de España como si todos los españoles fuéramos idiotas de nacimiento, sin que nosotros hagamos gran cosa para demostrar lo contrario. ¿Cómo es posible que siga aun durmiendo en la Moncloa ese espécimen prototipo del perfecto embustero, traidor a la patria a la que está vendiendo y arruinando aplicando los planes que le dictan Soros y los demás agentes de la bimilenaria organización sionista? ¿No hay un mínimo de españoles con arrestos para impedirlo? ¿Qué hacen las Instituciones que deben salvaguardar el honor de la Patria, y defender su unidad, y su misma existencia? Los responsables de las mismas ¿están ciegos o la falta capacidad intelectual, moral, y desconocen lo que es la responsabilidad o es que no tienen lo que hace que un hombre sea tal?

Una consecuencia de esta realidad es que nos puedan insultar y menospreciar a quienes nos negamos a ser vacunados por poseer un mínimo de inteligencia y de voluntad y capacidad de análisis. Al parecer nos llaman los “novak” y nos colocan bajo el patronazgo de “NOVAK DJOKOVIC. Sinceramente, a mí personalmente me hubiera gustado que hubiese sido Rafa Nadal nuestro patrón, pero se ve que el dinero manda. Nunca pensé que le superara el serbio humanamente: me ha decepcionado el balear.