Uno, por no decir casi el único, de los poderes de que disponemos como consumidores, es dónde compramos los productos o servicios que necesitamos.

Esto obliga a las empresas y marcas a ser responsables socialmente, a tratar a sus trabajadores de manera justa y acorde con la normativa e incluso a establecer determinados “vetos” a marcas o empresas cuyas prácticas no nos resultan afines o medioambientalmente aceptables.

Así estos días ha sido noticia la retirada de un determinado tipo de pez (la Panga) de cierta marca de supermercados, o los boicot contra los productos de Coca Cola por el cierre de la planta de Fuenlabrada, y otros muchos casos, en casi todos los países,

En el caso de la Sierra de Madrid a veces se dan casos de “auto boicot”, especialmente en “pueblos dormitorio”, como El Vellón, Pedrezuela, Guadalix, Torrelaguna y otros.

En Madrid existen grandes polígonos industriales donde, por resquicios de una norma hace años, pudieron construirse los famosos “loft”. Al final, no dejan de ser superficies comerciales, locales, que se utilizan como vivienda pero donde la gente no puede empadronarse (igual que no te puedes empadronar en un local) y donde se carecen de los servicios básicos de zonas residenciales, a saber, colegios, ambulatorios, etc.

Estos barrios, como el polígono Julián Camarillo, o la zona de Azca en Nuevos Ministerios, son “desiertos” fuera de las horas de industria u oficinas.

No hay nada, nadie por la calle, te come el lobo, y en muchos ha sido necesaria la instalación de cámaras y la presencia constante de la policía para evitar los robos y la inseguridad.

Muchos de los habitantes de la sierra norte no se dan cuenta que disponer de comercios, profesionales y de servicios. Mucha gente que al final depende de DONDE GASTEN su dinero.

Un taller para arreglar el coche, una tienda de deporte, un fontanero puede dar servicio a su pueblo y a los limítrofes, pero no podrían sobrevivir si todas las compras de artículos deportivos se hacen den Decathlon, si todos los fontaneros viven en Madrid (de hecho, no van a venir ala sierra a resolver una emergencia), si a todos los abogados, médicos, se les contrata en la capital

¿De qué van a vivir las tiendas de los pueblos?

¿Quedarán reducidas a abrir en fin de semana, cuando vienen los visitantes de fuera?.

EL COMERCIO EN LOS PUEBLOS DE LA SIERRA.

El comercio de barrio, o de calle, es un elemento fundamental y vertebrador de la convivencia y del nivel de vida de los pueblos de la sierra.

A nadie debería ocurrírsele comprar miel de Albacete, por buena que sea, habiendo de la sierra, o queso fresco de una quesería a 500 k., en vez de a una quesería de los pueblos de la sierra.

Y eso no quiere decir que no crea en la competencia, al contrario, es buena y sana, y siempre he pedido presupuestos a albañiles de una radio de 20-30 Km. de donde fuera a realizar la obra, ya que es imprescindible comparar y contratar al que mejor lo hace, no siempre al más barato.

Lo que no es bueno ni sano es comprar, absolutamente todo, productos y servicios, en un lugar a 50 Km. de tu lugar de residencia. ¿Por que entonces, de qué viven los comerciantes de tu pueblo? ¿No los estas boicoteando hasta que tengan que cerrar?

No hablamos del pan, o de un banco. Hablamos de comercios de alimentación, de ropa, de legumbres, de floristerías, de aluminios, de solados, de tejados, de profesionales psicólogos, logopedas, abogados, diseñadores de páginas web, y un larguísimo etc.

No caigamos en que nuestros pueblos se conviertan en un “escenario de película”, en zonas donde nadie pasea, mira y compra por la calle, en calles completas llenas de comercios vacíos, como ya está ocurriendo en Madrid, en grandes ejes comerciales como Bravo Murillo, el Paseo de Extremadura, Antonio López, etc, .

A estos comerciantes, que tienen que alimentar a sus familias, sólo les llegan los restos o migajas del comercio de que dejan los portales de Internet o las grandes superficies.

¿Por que alguien quiere ahorrarse 5, ó 20.-€ para comprarse unas acojo-zapatillas que seguramente use sólo para ir a por el pan?

¿Por qué salir un sábado a un centro comercial donde todo está pensado para atraerte (las ofertas, las gangas), para atraparte (desde la situación de los productos a la vista en los lineales, o en los extremos del centro comercial, para que tengas que recorrerlo todo), hasta que al final te gastes en gasolina, atascos, disgustos, y mucho más dinero del que tenías pensado y que tanto te ha costado ganar en la semana?

La sierra norte no sólo puede vivir de los restaurantes de fin de semana, de las casas rurales.

No nos boicoteemos a nosotros mismos, no lo hagamos con nuestros vecinos, ten en cuenta que el dinero, el último euro, no lo es todo, la atención, la cercanía, la confianza, la calidad, también cuentan.

DÓNDE VIVAS, CONSUME, si no quieres vivir en un desierto comercial, y que al pasear por las calles de tu pueblo, grande o pequeño, “te coma el lobo”