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¿De dónde viene su interés por la leyenda negra?

Como español siempre me había interesado, pero fue documentándome para el que será mi próximo libro, relacionado con la historia de España, cuando más me llamó la atención y comprendí lo fundamental que resulta para comprender muchas de las cosas que están pasando hoy en día.

¿Qué es lo que más destacaría de la leyenda negra, lo que más le sorprendió en esa labor de documentación?

Sin duda, su actualidad. No es solo un tema de divulgación histórica que nos deba interesar como aficionados a la historia de España o por recreación intelectual, sino que tiene una importancia decisiva en muchos procesos actuales, desde el separatismo al indigenismo, desde la fobia a nuestros símbolos que llevó, por ejemplo, al asesinato de Víctor Laínez al derribo de estatuas relacionadas con la historia de España protagonizada por activistas del “black lives matter” cuyas reivindicaciones no tienen nada que ver, en principio, con España.

¿Cuál es el origen y que temas desarrolla la leyenda negra?

Tuvo origen en los humanistas italianos, pero fueron los luteranos alemanes, calvinistas holandeses y anglicanos en Gran Bretaña quienes más la desarrollaron, lanzando tópicos que llegan hasta nuestros días como los mitos sobre la inquisición o sobre el supuesto genocidio en América que, paradójicamente, ellos sí practicaron cuando tuvieron colonias.

¿Se cebaron mucho los protestantes con España?

Muchísimo, tanto que llegaron a satanizarla y considerar “anticristos” a sus reyes. El protestantismo no basó su éxito en su mensaje espiritual, sino en ofrecer un relato religioso que justificaba la rebelión contra España. Podemos decir que el protestantismo nació para destruir al Imperio español.

¿Cuál es el mito sobre la inquisición? ¿No fue tan mala como la pintan?

La inquisición española fue el tribunal más adelantado de su tiempo, el que utilizaba los sistemas periciales y forenses más avanzados y el primero prohibió la tortura un siglo antes de que esa prohibición se extendiera fuera de España. Conocía de numerosos delitos no religiosos como la violación o el abuso de menores y las condenas a muerte que sentenció fueron muy escasas para la época. Por ejemplo, los protestantes condenados a la hoguera por la inquisición en sus tres siglos de historia fueron 12, mientras que solo Enrique VIII, en un plazo de tiempo mucho menor, ordenó descuartizar a más de 3000 católicos. Parece evidente que su fama terrible es inmerecida.

¿Y qué ocurre con América? ¿Tienen sentido las reivindicaciones del indigenismo pidiendo derribar las estatuas de Cristóbal Colón?

Ningún sentido. Si unos cuatrocientos españoles con Cortés y menos de doscientos con Pizarro conquistaron imperios con cientos de miles de guerreros fue porque contaron con el apoyo de los pueblos indígenas oprimidos por estos imperios, que aspiraban a mejorar sus condiciones de vida y a no ser cazados como animales para ser sacrificados a sus terribles dioses, cosa que, en efecto, consiguieron, y tanto fue así que siglos después fueron los indígenas quienes se opusieron con más fuerza a la separación de la Corona española por los supuestos “libertadores”. El indigenismo no tiene nada que ver con los indígenas y si ha cosechado éxito ha sido gracias a la amnesia cultural que padecen estos pueblos. El indigenismo es una rama del marxismo cultural, que procede de la escuela neomarxista de Frankfurt y llegó a América a través de las grandes universidades estadounidenses, dirigidas por progres anglosajones imbuidos de leyenda negra antiespañola. Si los indígenas quieren protestar contra el racismo que sufren deberían derribar estatuas de Bolívar, no de Colón, o boicotear las celebraciones del día de acción de gracias, no las del descubrimiento el 12 de octubre.

Parece que aún en nuestros días sigue manipulándose la historia con reinterpretaciones de la época medieval en series de actualidad o con leyes como la de memoria histórica o la de memoria democrática, actualmente en trámite, y en cuya virtud se pretende ilegalizar a la Fundación Nacional Francisco Franco. ¿Representa esto una nueva leyenda negra?

No se suele considerar así, pero personalmente yo sí que detecto una nueva versión de la leyenda negra formada en la actualidad en pretensiones como negar la Reconquista y considerar Al Ándalus como un “paraíso de multiculturalidad” o en las manipulaciones groseras sobre la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo que están detrás de las leyes que cita, de la profanación de los restos de Franco en el Valle de los Caídos o de la pretensión de ilegalizar la FNFF, lo que, desde luego, sería una gran injusticia. Lo más dramático sobre estas falsificaciones no es tanto la criminalización del franquismo, triste de por sí, sino sobre todo la leyenda rosa o dorada que se está formando sobre un régimen tan terrible como fue la Segunda República, porque eso está llevando a que se repitan sus funestos errores en la actualidad.

¿Entonces acabar con la leyenda negra puede ser fundamental para el renacimiento de España y para su posicionamiento entre las demás naciones?

Totalmente y no solo eso, como la leyenda negra española ha sido una especie de avanzadilla 400 años adelantada a la suerte de leyenda negra sobre el conjunto de nuestra civilización que estamos viviendo ahora, plasmada en la culpabilización de la cultura occidental o en el derribo de estatuas, combatirla puede ser clave para combatir la propia decadencia de Occidente. 

Sin embargo, no parece que esto sea prioritario para nuestros políticos…

Es que el liberalismo español se basó en la aceptación de la leyenda negra, por lo que las facciones políticas surgidas en su seno, desde luego la izquierda, pero también en menor medida la derecha liberal, llevan la leyenda negra en su ADN. No obstante, estamos ante un cambio de paradigma en el que la dualidad izquierdas-derechas está dando paso a la que enfrenta a globalistas y patriotas, donde los primeros tratan de imponer sus políticas al servicio de las elites financieras (inmigración masiva, ideología de género, etc.) y los segundos tratan de articular una resistencia sólida ante ellas. En España, todo el arco parlamentario se sumaría al globalismo con la única excepción de Vox que, aun con sus imperfecciones, representa la única voz patriota en el Congreso. En ese sentido, la lucha por la unidad de España y la revalorización de su historia, combatiendo los infundios de la leyenda negra, son causas irrenunciables de todo proyecto patriota, por el bien de España, pero incluso, por el de toda la Civilización Cristiana.

Para acabar, ¿puede adelantarnos algo de su nuevo libro?

Se titulará “El sueño de España” y tratará sobre cuestiones relativas a la historia de España, como la citada leyenda negra (realmente extraje el material para la conferencia de los capítulos que le dedicaré en el libro), el separatismo, la fobia a nuestros símbolos, su relación con la Civilización Cristiana, con la Hispanidad en el continente americano, etc. Habrá colaboraciones sorpresa en el prólogo y el epilogo. España necesita construir su propio relato fundacional. Si no escribimos nuestra historia lo harán nuestros enemigos, como viene ocurriendo los últimos siglos. Los sueños de España dieron forma al mundo y el mundo necesita que España sueñe de nuevo.

Estamos deseando que aparezca en el mercado y que nos lo presente en el Correo de España. Muchas gracias.

Con mucho gusto. Gracias a usted y al Correo de España

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