Casado seguirá al frente del Partido -o esa es su intención- hasta el congreso extraordinario que parece ser se celebrará los días 2 y 3 de abril. Pero presumiblemente va a abandonar su escaño en el Parlamento. También parece ser que será Movellan el encargado de realizar las preguntas en las sesiones de control al gobierno. Pero no descarto que también pueda ser Gamarra -portavoz del grupo parlamentario- o que ambos se repartan estas intervenciones. Por otro lado, es cada vez más claro que el PP opta por la alternativa Feijóo para sustituir a Casado.

En esta situación simplemente imaginemos:

  1. a) Sesiones del control al gobierno sin un líder o candidato en el PP dentro del Parlamento. ¿Qué queda? Vox -con Abascal al frente- convertido en la verdadera y única oposición real. Un Vox cada vez más fuerte y un Abascal sólido, claro y rotundo en sus intervenciones.
  2. b) Si el PP opta por el independentista Feijóo para sustituir a Casado, Vox aún lo tendrá mejor para consolidarse como única oposición. Principalmente porque Feijóo no tiene asiento en el Parlamento, luego cualquiera de sus acciones las tendrá que llevar a cabo desde fuera (declaraciones, ruedas de prensa…) y desde dentro por personas interpuestas. Bien es verdad que Feijóo puede que tenga asiento en el Senado, lo cual podría paliar un poco toda esta situación.
  3. c) Pero ¿se imaginan un Debate del Estado de la Nación sólo con Abascal haciendo frente Sánchez y con un Feijóo desde fuera del Parlamento -con declaraciones y ruedas de prensa- e intentando meter cuña parlamentaria por persona interpuesta?
  4. d) Con Feijóo, por su nacionalismo que él llama galleguismo, al PP se le va a ver más claramente su verdadero rostro de auténtico promotor -junto al PSOE- del desbarre nacionalista en que se ha convertido el fallido estado autonómico. Ambos partidos son los auténticos arquitectos de la locura independentista que está despezando España, y que ha roto la igualdad de los españoles con independencia de dónde residan. Esto es, sencillamente, poner alfombra a la acción política de Vox.

Con Ayuso al frente del PP las situaciones expuestas no cambiarían, por lo menos en los tres primeros puntos. Por lo que respecta a la cuestión expuesta en el punto “d”, ésta continuaría encubierta, confortando a engañabobos y despistados. Porque la acción real del PP durante los últimos 30 años, como mínimo desde el “Pacto del Majestic”, es la promoción del nacionalismo en Cataluña, Vascongadas, Galicia y Baleares por lo menos.

La única posibilidad de evitar todas estas situaciones sería la no realización del Debate de la Nación y la convocatoria adelantada de elecciones generales. Dos circunstancias de momento descartadas por el gobierno. Aunque no hay que descartar que el PSOE, para proteger a su “alter ego” PP; pueda ser capaz de realizar cualquier nueva locura, de las muchas a las que ya nos tiene -por desgracia- acostumbrados.

Sea como fuere cada día que pasa Vox se fortalece como la única oposición verdaderamente nacional y como la única opción posible ante Sánchez. Conclusión: sólo queda Vox.