Tras la finalización de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, han sido muchas las voces críticas que han denunciado el exiguo número de medallas cosechadas por la delegación española.

Unos, los más progres como la deportista Ana Peleteiro, lo han achacado a la falta de mezcla étnica y diversidad. Un discurso fervientemente replicado en redes sociales por un Juan Carlos Monedero que días antes aplaudía el mensaje indigenista de Pedro Castillo.

Otros, varios medios de "comunicación" de la derecha liberal, han resaltado como modelo el programa deportivo de Italia, donde sus atletas son funcionarios policiales y militares ajenos a la precariedad laboral imperante en los regímenes demoliberales. Un detalle importante que también practican Alemania, Francia y Austria y que ha permitido que la nación transalpina consiguiera el doble de medallas per cápita que España.

Él éxito de un país menos poblado que España

Pero sea como fuere, lo cierto es que la opinión pública española ha permanecido ajena al éxito deportivo de Hungría en la cita olímpica. Unos magníficos resultados que también se han hecho extensivos al resto de miembros del grupo Visegrado, donde Eslovenia y República Checa han destacado sobremanera.

Los 20 metales conseguidos por Hungría son más que los 17 obtenidos por España, aunque menos que los 40 logrados por Italia. Ahora bien, si atendemos al número de habitantes de cada uno de los tres estados, los magiares habrían logrado más del triple de medallas que Italia y seis veces más que España.

¿Por qué un tal éxito de los húngaros?

¿Pero a qué se debe el éxito deportivo de un país considerado por los progres occidentales como demasiado homogéneo y homófobo? Pues a dos factores principalmente.

Uno de ellos es el económico. Aunque en Hungría hay un impuesto de sociedades de sólo el 9%, eso no impide que cada deportista laureado con una medalla reciba desde 2004 una pensión vitalicia de hasta 1600 euros. Una cantidad de dinero que puede compatibilizar con los ingresos económicos obtenidos en otros trabajos sin que esto repercuta en ningún tipo de expolio fiscal.

A esto hay que sumar que Hungría destina 136 euros por habitante en inversión pública al deporte, mientras que España sólo aporta algo más de 100 euros[1]. Es decir, mientras Hungría destina el dinero de los impuestos en sus deportistas, España lo hace en chiringuitos y redes clientelares de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios.

La otra característica que determina el éxito deportivo del país centroeuropeo es el enorme patriotismo con el que vive el deporte la sociedad húngara y sus atletas como parte de ésta. Es una tradición que hunde sus raíces en el realismo soviético, pero si bien el comunismo se ha desechado por ser una ideología caduca y fracasada, la planificación deportiva se ha mantenido.

Es una situación deportiva parecida a la de Cuba, un país sumido en la pobreza, pero que sin embargo lidera el medallero de las naciones iberoamericanas. No obstante, con un 25% menos de metales que Hungría pese tener 1.563.957 más de habitantes. Un hecho que seguro que es un disgusto mayúsculo para Alberto Garzón.

Resumiendo, sólo ha habido un país occidental que haya igualado a Hungría o Eslovenia en número de medallas per cápita (sin contar a San Marino). Es el caso de Holanda, que ha multiplicado el número de metales en base a aumentar el número de deportistas capacitados en deportes nicho como ciclismo, remo, natación o vela, aunque también por haber quitado deportistas talentosos a los países más pobres, véase el caso de la etíope Sifan Hassan o la mexicana Gabriela Bayardo.

Si España quiere ser una potencia deportiva como Hungría, esto se tendrá que trabajar en base a más dinero para muchos deportistas y menos para multitud de políticos y palmeros. Se necesita más patriotismo y menos discursos progres. El oro en 100 metros lisos, ya que nos gusta compararnos con Italia, Marcell Jacobs, como agente de Policía de Brescia, seguro que no apoya el discurso "Black Lives Matter" de Ana Peleteiro.

 

[1] Datos aportados por Eurostat del año 2018