Es muy fácil responder a la solicitud de Álvaro Romero y expresar lo que siento en relación a un medio que termina una época en la que fue único protagonista, empezando otra en el que según me han informado estará integrado en El Correo de Madrid, el nuevo medio que nace en la capital.

Hablar de Sierra Norte Digital es hablar de libertad. Pero hagamos un poco de historia. 
Hace cinco años que recibí una llamada de Álvaro. Suelo ser muy claro en mis planteamientos y por tanto no voy a esconder, que en el momento de aquella conversación, ese entonces extraño personaje del que tenía muchas referencias, no era santo de mi devoción (no había nadie santo de mi devoción). Y me consta, que el sentimiento era el mismo por su parte. 
Ha pasado mucho tiempo de aquello, cientos de conversaciones, decenas de artículos y un libro en el que hemos compartido muchas presentaciones, han hecho de este hombre alguien importante en mi vida. Álvaro Romero, uno de los franquistas más activo e importantes de España, se ha convertido en el hermano del nieto de José Alcalde, alguien que contó su historia en el bando opuesto, recorriendo alguna cárcel por ser el entonces, principal enemigo. Mejor no entrar en detalles.
No soy rojo y creo que soy de las personas que cuando se enfrenta a un papel en blanco, tiene las ideas muy claras y para bien o para mal, tengo la capacidad de escribir contra cualquier cosa. Tampoco soy azul. 
Me he sentado con todos y cada uno de esos a los que el destino ha preferido para dirigir este país, el país de al lado, de los de más allá y además pasando por todo los colores.  A muchos los conocí cuando empezaban, a otros los traté cuando más arriba estaban y pensar en mi pasado, es arrepentirme de muchas cosas que siempre estarán ahí.
Voy a comportarme como un Ronaldo cualquiera, atreviéndome a decir que tengo poder, que si pido un favor me lo hacen, que consigo un poquito más que los demás y que todavía, la mayoría de la gente que tengo a mi alrededor piensa que soy buena persona. ¡No me conocen! ¿Por qué digo esto?
Porque después de cincuenta años que llevo dando tumbos por este mundo, descubres que el que más te sorprende, es el que menos tenía sentido que lo hiciera. Y Álvaro Romero ha sido la medalla de oro.
Nunca he hablado contigo de aquella llamada y jamás te pregunté como habías llegado a mi número. ¿Sabías algo más de mi de lo que me contaste? A saber.  Pero lo que si recuerdo es lo que me dijiste: "Todo lo que escribas, será publicado. Sin censura, sin lineas rojas y sin límites". A partir de ese momento, conseguiste ser el principal lugar donde iba a exponer mis ideas. ¡Más tarde el único! Y ya sabes que aún no puede ser, pero que en algunos años editaras un libro que hará que cualquier otra cosa que hable de cloacas, parezca una viñeta del número trece de la calle del percebe. ¡Eres el único que lo puede conseguir!
Quiero estar donde tu estés y siempre que no me pongas fechas, contribuir a que aunque sea leyendo entre líneas, otros puedan ir aprendiendo de los que un día fuimos jóvenes o simplemente estuvimos allí.