Es imposible, viendo lo que ha ocurrido en España en los últimos 45 años, confiar en la imparcialidad de los tribunales de Justicia en España, en todos los ámbitos, pero mucho más en aquello que está muy directamente relacionado con hechos, delitos o circunstancias políticas o partidistas.

En España confluyen dos grandes máximas relacionadas con la justicia. La primera es que cuanto más injusto y absurdo sea algo, más probabilidades tiene de ser legal, y la segunda es que para todo aquello que aún cumpla los parámetros de ser legal y ser justo, ya están los fiscales del Estado, los tribunales y los gobiernos para mediante peticiones, sentencias, indultos, amnistías o decisiones gubernamentales, hacer que la injusticia siga imperando en España.

¿Y por qué es esto tan grave y tan trascendental para el día a día?, pues muy sencillo, porque no hay nada sin justicia. No hay paz sin justicia, no hay libertad sin justicia y no hay futuro sin justicia.

Por eso, todos los enemigos de España dan tanta importancia al control de la justicia, por eso controlan el Consejo General del Poder Judicial, y con él todos los altos tribunales de España, el Supremo, el Constitucional, la Audiencia Nacional… y en pura lógica, también controlan los tribunales intermedios e inferiores. Y por eso el régimen del 78, que tanto presume de demócrata, ha impedido siempre que haya separación de poderes, y nunca la habrá en este sistema.

Esta semana se han cumplido los aniversarios de varios atentados terroristas perpetrados en los últimos 40 años, bien por la izquierda y/o separatistas, o bien por los esbirros del sistema, y en ninguno ha habido justicia posterior por parte de tribunales o Gobiernos.

El 12 de diciembre de 1980 era asesinado en el portal de su casa Juan Ignacio González, secretario general del Frente de la Juventud, anterior jefe nacional de Fuerza Joven (rama juvenil de Fuerza Nueva), crimen perpetrado por las cloacas del Estado, crimen que no sólo no se ha resuelto, sino que ni siquiera se ha investigado, ya que el sistema asesinó a Juan Ignacio por ser el máximo dirigente de un movimiento político legal muy molesto para el régimen. Ha sido el único máximo dirigente de un partido asesinado en esta democracia y, casualmente, el único caso de terrorismo que aparte de no resolverse, ni siquiera hubo jamás una investigación seria.

El 11 de diciembre de 1987 ETA perpetró la matanza de la casa cuartel de Zaragoza, con once asesinados y ochenta y ocho heridos. Entre los asesinados dos mujeres y cinco niños. Como premio a sus autores y como escarnio a las víctimas, el que ordenó el asesinato, Francisco Mujica Garmendia, alias Pakito, condenado a 2.356 años de cárcel, ha sido liberado por la Audiencia Nacional justo el mismo día que se cumplía el 33 aniversario del asesinato. Dicen desde la Audiencia Nacional que es mera coincidencia. Vamos, que nos mean y nos dicen que llueve.

También otro 11 de diciembre, el de 1995, ETA perpetró otra matanza, ésta en Vallecas, seis funcionarios civiles de la Armada fueron asesinados y hubo diecisiete heridos. Nunca fueron procesados, ni siquiera detenidos, todos los autores. Así que posiblemente alguno de los autores sea hoy concejal, alcalde o diputado de Bildu-ETA en las instituciones, no sería el primero, ya que hay casi 400 asesinatos de ETA sin resolver, y hay otros cientos de asesinatos en los que no todos los autores han sido procesados.

También otro 12 de diciembre, el de 2017, moría Víctor Laínez tras ser salvajemente golpeado por la espalda unos días antes en Zaragoza, otro falangista asesinado por izquierdistas. También aquí hubo una injusticia judicial inmensa, aparte de la que supone que su asesino estaba en libertad pese a ser un criminal que había dejado tetrapléjico a un guardia urbano en Barcelona, y esa injusticia en los tribunales consistió en que su asesino, Rodrigo Lanza, un antifascista extranjero reincidente fue condenado a sólo 5 años de cárcel. Luego ha habido una revisión del juicio y una nueva sentencia, veamos lo que tarda en salir de la cárcel este asesino y cómo sale, posiblemente con homenajes.

Raro es el día del calendario que no está manchado de sangre por los asesinatos de las bandas terroristas separatistas y comunistas ETA, FRAP, GRAPO, Terra Lliure y sus equivalente galleguistas, o “acciones aisladas” de antifascistas. Pues bien, el sistema ha sentado en todas las instituciones a los asesinos y a quienes les defienden y ampara, y estas complicidades con los terroristas no son sólo obra del Gobierno frentepopulista actual, ya que siendo cierto y gravísimo que este Gobierno ha acercado a cárceles de Vascongadas o prisiones próximas a esta región a un centenar de etarras, recordemos que Rajoy hizo lo propio con varias decenas de terroristas, Zapatero acercó a 437, Aznar a 426, Felipe González a 569 y Suárez llevó a cabo su ley de amnistía de 1977 por la que innumerables terroristas salieron a la calle y, por supuesto, muchos de ellos volvieron a asesinar.

De la misma manera, el sistema también está haciendo todo lo posible para que los golpistas separatistas sean puestos en libertad, bien por los tribunales o bien por el más que probable indulto que ya se está fraguando. Y, por el contrario, los 14 patriotas de Blanquerna están a punto de entrar en prisión para cumplir unas penas de casi 3 años de prisión por defender la Unidad de España que no defiende el sistema, y por demostrar la impunidad con la que actúan los separatistas en su proyecto de destrucción de España.

Por lo tanto, la situación actual de España no tiene una solución pacífica ya que esta situación es insostenible en todos los ámbitos y no se puede esperar que haya justicia, ya que ni los tribunales la van a aplicar, los fiscales no la van a buscar y los gobiernos, TODOS los gobiernos de la democracia han sido cómplices de delincuentes, terroristas y corruptos, y, por desgracia, lo van a seguir siendo. Si se junta todo esto ¿qué opción le queda al pueblo? Pues sólo una, la de luchar para que en España se haga justicia.

Ya va siendo hora de que el sistema deje de atemorizar al pueblo y sea el pueblo el que meta el miedo en el cuerpo al sistema. Nos dicen que nos tratan como borregos, y quizá sea porque nos comportamos como borregos, es hora de que el miedo cambie de bando.