El Real Madrid puede presumir ya de ser el único equipo en el mundo con más títulos intercontinentales, concretamente cinco, tras ganar al Kashima Antlers en una final que se resolvió en la prórroga tras unos descontrolados 90 minutos en los que tocó remontar a los blancos. Cristiano Ronaldo se convirtió en el hombre del partido gracias a sus tres tantos decisivos (59’ de penalti para lograr el empate y en el 97’ y el 103’ en la prórroga) y se llevó, además, el balón de oro de la competición. Los blancos logran así su triplete europeo en 2016 y Zidane gana con esta su tercera final al frente del banquillo merengue: dos de ellas en la prórroga y una en los penaltis.

   

Benzema y Lucas Vázquez fueron los otros protagonistas del ataque madridista. No en vano, el francés abrió el marcador muy temprano (en el 8’). Pero el rival sorprendió y le dio la vuelta al partido con dos tantos de Shibasaki en el 44’ y en el 52’. Parece que a los blancos les gusta ganar finales últimamente in extremis. Porque tuvo que aparecer Cristiano minutos después para empatar el encuentro de penalti y forzar así la prórroga.

 

Los diez últimos minutos antes de la citada prórroga fueron de infarto, con ocasiones que bien podrían haber inclinado la balanza hacia un equipo u otro. Incluso apareció Ramos en el 90’, pero esta vez para protagonizar un amago de roja del árbitro africano Janny Sikazwe, que acabó arrepintiéndose justo antes de sacarla, perdonando así ‘la vida’ al jugador blanco. Ya en la prórroga resurgió Cristiano Ronaldo para resolver la final y demostrar por qué tiene en su haber un nuevo Balón de Oro. Y de paso mantiene la racha de imbatibilidad de su equipo, que lleva 37 partidos sin conocer la derrota.