Ni en las peores pesadillas se hubieran imaginado los noruegos este segundo espectáculo, si cabe más grotesco que el anterior…

    La princesa Marta Luisa, primogénita de los reyes de Noruega, a la que los noruegos han proporcionado todo tipo de prebendas, lujos y comodidades desde su nacimiento, terminó consumando su propósito, presentar a las autoridades del país nórdico y a todos los miembros de la familia Real noruega a su esposo, el negro hechicero Durek Verrett, que para la ocasión vestía al estilo occidental.

    La ocasión buscada y aprovechada fue la fiesta institucional (17 de junio) que los reyes de Noruega organizaron con motivo de la mayoría de edad de Alexandra, hija del príncipe heredero Haakon y de la exchica de club nocturno Mette-Marit, que aportó al matrimonio el hijo que tuvo con el exdelincuente Morten Borg, que estuvo en prisión en 1991 por haber comerciado con cocaína. Una chica, Mette-Marit, a la que según propia confesión en un programa de televisión, en el que fue a buscar novio después de divorciarse del exdelincuente: “le gustaban los chicos malos”. Nos referimos al caso que ha hecho que los otros ejemplos de herederos se hayan minimizado, como es el caso del nuestro.  

    En cuanto al negro que arriba a las más altas cumbres de Noruega, decir que él mismo se ha autoproclamado chamán. Esto es, brujo al que se le suponen poderes sobrenaturales tales como conectar con espíritus, curar enfermedades, predecir el futuro, incluso incidir sobre condiciones meteorológicas. Entre otras cosas fabulosas. Vamos, que Durek Verrett es un estafador que puede terminar en la cárcel.

    De esta forma, los dos hijos de sus majestades los reyes de Noruega tendrían una relación directa con el mundo oscuro y delincuencial, que en nada les impedirá a ellos y a sus hijos seguir gozando de su privilegiada situación. Por ello me atrevo a decir que los noruegos son más estúpidos que nosotros, los españoles. ¡Qué ya es decir!

    Pero al margen de las consideraciones que se puedan hacer sobre lo grotesco de la situación, un negro hechicero ocupando línea de sucesión al trono de Noruega, lo que sí parece evidente a juicio del común de los mortales es que la nueva generación de herederos la componen personas cuyas expectativas están defraudadas por un ciclo histórico adverso que ha marginado su labor. Al margen de verse lastrados en su emancipación personal en su afán de renovación regeneracional.

    La pregunta es obligada… ¿Causaría el mismo impacto que la hija del presidente de una República se casará con un negro, aunque fuera uno de la misma calaña que Durek Verrett? Pues claro que no… ¡Allá ella con su brujo!