Pues exactamente la misma que ha intentado comprar vacunas rusas al margen del resto de los españoles al más puro estilo independentista.

La misma que acumula miles de fallecidos en su región consecuencia de su pésima gestión en el ámbito sanitario y social basada en el binomio Sánchez-Ayuso y que ha conseguido las peores tasas de todos los indicadores sanitarios del país y una crisis económica descomunal que maquilla beneficiándose de las circunstancias propias de la capitalidad.

La misma que pasará a la historia, entre otras, por tandas constantes de vulgaridades, algunas espontáneas otras puestas en su boca no se sabe por quién ni para qué, o tal vez sí. El caso es que me recuerda a aquel compañero de colegio con menos luces al que se le incitaba a decir lo que nadie osaba, bien por pudor, bien por prudencia o por vergüenza ajena. Cierto es que se hacía famoso, pero nunca se nos hubiera ocurrido ponerle de delegado de clase. Para ese puesto buscábamos al mejor.

Semejante torpeza explica que sea capaz de manifestar que “IFEMA ha demostrado que en los hospitales con techos altos los pacientes sanan muy bien,” o que compare los accidentes con el coronavirus y “no se le dice a la gente que no conduzca”.

Por ello no se entiende que una ignorante capaz de decir que covid-19 viene de “coronavirus diciembre del 19”, sea la Presidenta de una Región que alberga a la capital de España. Motor económico, no por su gestión si no por ser capital y, por ello, sede de empresas, de representaciones, donde quieren ir artistas, estudiantes... Donde está el aeropuerto internacional de Barajas por donde entran miles de galopines franceses en busca de juerga atraídos por su efecto llamada.

Animó, por llevar la contra a unos y a otros, a la movilidad en Navidad y le provocó a la Comunidad de Madrid una cuarta ola dramática y mortal. Una  forma de proceder politizando la pandemia caiga quien caiga, enferme quien enferme y muera quien muera.

Dicho de otra forma, para sobrevivir en política no es necesario el estilo Ayuso que consiste en sacrificar a quien se tiene la obligación de proteger y servir. Que opta por llevar la contraria a promover estrategias eficaces. Que se basa en el discurso estéril de salud y economía dándole más valor a un parado que a un fallecido.

Un estilo que parece irrenunciable, siempre el mismo proceder a pesar de los casi 15.000 fallecidos oficiales en la región, haciendo gala de más de lo mismo al incitar en San José y Semana Santa visitar el centro de Madrid y a conocer la Comunidad. Ella sabe que, a más movilidad, más enfermedad y más muerte. Da lo mismo, pensará, pronto seré Presidenta, del Gobierno de España.

Y termino con lo que he empezado, la vacuna. Ella sabe que no puede comprarlas igual que Puigdemont sabe que lo de la independencia no es posible. Utilizan el mismo estilo. Desestabilizan, politizan la pandemia para sobrevivir. Es lo que tiene el independentismo radical de uno y de la otra. Ambos utilizan proclamas, la de Ayuso libertad o comunismo, la de Puigdemont me importa un rábano. La mía: ¡ESPAÑA DESPIERTA!!!