NOTAS A FAVOR DE LA REPÚBLICA NACIONAL  

La pregunta es recurrente, ¿por qué y quién sostiene una anomalía democrática (la Monarquía) tan manifiestamente prescindible?

Una de las condiciones que se le impuso a la izquierda al comienzo de la Involución fue la aceptación del Rey Juan Carlos, que desde el minuto siguiente al fallecimiento de Franco confraternizó con toda ralea que se le presentase porque siempre fue un hombre sin principios como no lo fueran los suyos propios, y en su provecho. No fue casual, sino causal, que el mejor amigo de Juan Carlos I de Borbón y Borbón fuese el asesino de Paracuellos y de tantos otros lugares donde ejerció el terror “la rata de Pontejos”, Santiago Carrillo Solares. Así, entre las fuerzas del interior y la chusma del exterior se concitó la necesidad de blindar al hoy apestado y exiliado, aunque pese a todo “Emérito”, padre de Felipe VI el vano. El resultado fue una operación de grandes intereses políticos, económicos y sociales, donde todos ganaron lo que no está en los escritos.

Hoy estamos en otro tiempo, y la historia ha demostrado que la Monarquía no sirve para nada. Más aún, muchos de los más importantes problemas de nuestra vida nacional han dependido de nuestra posición frente a ella. O comenzamos a imaginar una República Nacional o el futuro que queremos no llegará nunca.