Meses antes, los barones del PP se habían reunido en secreto y en al menos tres ocasiones. Las encuestas internas que manejaba el partido le daban una mayoría simple. Era necesario un golpe de efecto y por sorpresa frente al avance de la ministra podemita transformada en una muñeca Barbie, ahora disfrazada con vestidos de boutique, mechas en su melenita y tacones de dama.

Esa arma secreta y definitiva del PP era Ayuso. Pero Casado, Casadito como le llaman, no estaba por la labor, hasta que se vio arrinconado por los pesos pesados del PP: “El partido está antes que tú, Casadito, le recriminaban una y otra vez fumando puros habano y degustando un whiski macallan 25; ¿no comprendes que el tirón que tiene Ayuso ahora mismo en toda España nos puede llevar a la mayoría absoluta y que el PP se apuntaría el mérito de ser el primer partido político en llevar a una mujer a la Moncloa?¡Eso sí que es feminismo, Casadito, no el feminismo-negocio que ha montado toda esa gentuza!”

Y en aquella inolvidable e irrepetible noche electoral, tras el recuento oficial de votos, con récord de participación a lo objeto de echar a Sánchez y su banda, allí estaba ella, en el balcón de Génova, exultante, con su carita de porcelana, la más bonita de la colección, irradiando serenidad, confianza, fiabilidad, sinceridad, claridad. 

Ayuso se convertía así en la primera mujer que alcanzaba la presidencia del gobierno de España. De manera que frente a dos maniquíes hueros ZP y Sánchez, tóxicos al bien social, la economía y la unidad de España, llegaba el turno de una mujer joven, honrada, preparada, decente y con experiencia de gobierno, dispuesta a aplicar el éxito del modelo Madrid, una ciudad moderna y emprendedora, a toda España.

Ayuso, esa muñeca de porcelana que aúna belleza, inteligencia y feminidad en un cóctel único, comenzó su sincero discurso a la nación española:  

“Queridos peperos y peperas: Esta noche es vuestra noche y también la noche de todos los españoles y españolas de bien que con su voto nos han otorgado una nueva mayoría absoluta. Pero tras el paso de socialistas, independentistas y comunistas, volvemos otra vez a la misma canción de siempre, a la necesidad de reflotar la economía pidiendo el sacrificio de todos los españoles, porque han dejado las arcas públicas vacías, la deuda pública en máximos históricos y un rescate que ya exige Europa y que intentaremos frenar, os lo prometo”.

Tras un fondo sonoro de vítores y un griterío ensordecedor, el cántico festivo de esa gran noche para Madrid y el conjunto de España se dejaba oír con total claridad: ¡Presidenta, presidenta, presidenta, presidenta…!

“Pero a la par de una economía maltrecha, un problema que voy a encarar por derecho y desde mañana mismo son las políticas de género que enfrentan a hombres y mujeres y dañan a los hijos. Desde aquí, y aunque pese a alguna que otra compañera de mi partido, va por ti, Cuca, os anuncio las próximas medidas que con urgencia vamos a llevar a cabo al objeto de restaurar la paz social y de esta manera poder trabajar por España hombres y mujeres unidos, en paz: Derogación de la Ley Integral de Violencia de Género (LIVG 1/2004) que será sustituida por una Ley de la Familia y que incluirá el tratamiento de la violencia doméstica o intrafamiliar, eliminación del Ministerio de Igual Da por un Ministerio de la Familia, desmantelamiento de Juzgados exclusivos para mujeres o Juzgados de Género por Juzgados de Familia, lucha contra las denuncias falsas por maltrato entre personas, creación de un teléfono que atienda a hombres y mujeres por igual, así como una auditoría del dinero de la Unión Europea y del Presupuesto Nacional que han manejado los chiringuitos de género,  podemitas y socialistas, dinero que presumimos se han gastado sin control alguno en desigualdad, exigiendo su reintegro aun a costa del patrimonio personal de cada responsable”.

Aplausos como nunca antes se había escuchado frente a la sede del PP, share disparado de audiencia en las televisiones públicas e independistas. Desiertas las sedes electorales del PSOE y de NI UNIDAS PODEMOS.

Y Ayuso rematando su triunfal primer discurso:

“Mi gobierno, vuestro gobierno, va a poner el énfasis en políticas sociales de verdadera igualdad que atienda a las personas sin distinción de sexo, así como en políticas económicas liberales que protejan la iniciativa privada, el patrimonio de cada ciudadano, su libertad de pensamiento y movimiento. Hombres y mujeres en igualdad de derechos, yendo de la mano, en común unión restauraremos el bienestar, la prosperidad, la familia, las tradiciones y la modernidad que merecen España y sus gentes ¡Gracias, españoles; gracias, españolas! ¡Viva España!”.