Resulta detestable comprobar cómo el ansia de mamar cargo, ascender o recibir el afecto socialcomunista del gobierno español convierte a uniformes militares honorables en meros esbirros del poder político.

Engañando a la opinión pública, y surgiendo a la palestra mediática para rendir pleitesía al gobierno socialcomunista, altos mandos del ejército han levantado sus voces para blanquear la invasión inmigrante de Canarias y para calumniar y desprestigiar a compañeros militares retirados que ejercían su libertad de expresión en un chat privado de Watsap.

Hace unas semanas el almirante jefe del Estado mayor de la Armada, Teodoro López Calderón, torpedeaba la neutralidad política a que está obligado el Ejército así como su papel como garante de la independencia y la integridad territorial de España, al atacar públicamente la proposición de bloqueo naval lanzada por Vox para evitar la invasión de Canarias. Lo hacía con estas palabras: “ Tenemos el deber legal y moral de rescatar a las personas que están esas situaciones…”, refiriéndose a los inmigrantes africanos jóvenes, musculados, con telefonía móvil, dinero efectivo y previo pago de su asiento en cayuco, que toman nuestros hoteles canarios para que el contribuyente español se gaste más de 300.000 euros diarios en su alojamiento y manutención.

Recientemente ha sido otro alto cargo, el jefe del Estado mayor de Defensa, general Miguel Ángel Villarroya, el que ha intervenido en política a favor de las ambiciones liberticidas del gobierno socialcomunista y contra sus compañeros militares retirados, refiriéndose al ya famoso chat de Watsap entre militares jubilados así como a la Carta enviada al Rey expresando malestar por la deriva comunista de España. Lo ha hecho en estas palabras: “ (los militares retirados)…no pueden arrogarse un derecho de representatividad que no poseen”…”dañan la imagen de las Fuerzas Armadas y confunden a la opinión pública”…”las FAS de nuestros días no miran al pasado…”. Además realizaba un grandilocuente alegato en defensa de la Constitución española.

Los pronunciamientos del jefe del Estado mayor de la Armada contra Vox y  blanqueando la invasión inmigrante o el del jefe del Estado mayor de Defensa atacando a militares retirados, podrían haberse dado para defender la unidad nacional y su independencia pero lo han sido para proteger a los enemigos de España, que no están en un chat privado de militares retirados donde se expresan chascarrillos ni en un partido como Vox que defiende a España de una invasión inmigrante planificada, sino sentados en el gobierno de España: son el PSOE y Podemos que acaban de protagonizar, como última entrega de su ambición liberticida, unos Presupuestos del Estado que dejarán al Ejército desnudo en material y medios de defensa pero que regalarán la batuta de España a las feministas de Irene Montero y a los etarras y separatistas de Bildu y ERC.

No todo nuestro ejército es igual, ni nuestros militares. Faltaría más. Pero con declaraciones como las de estos dos jefes, con su más que descarada intervención política en defensa del gobierno socialcomunista cuando podrían haberse quedado calladitos y tomando una tila, una pulsión fría recorre mi alma. Y es que el pueblo español patriota y no anestesiado, todavía no aborregado, puede pensar de nuestro ejército:  “con amigos así, quién necesita enemigos”.

No son los militares retirados que intervienen en un chat ni un partido político defensor de la soberanía de España contra los invasores inmigrantes, los que manchan la imagen de las Fuerzas Armadas y atacan a la Constitución y a España. Eso lo hacen aquellos militares que estando en activo, y por mamar cargo o ascender, pelotean a este gobierno destruyendo el Honor del uniforme y de la milicia.