El Observatorio de la Infancia depende estructuralmente del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, a su vez está bajo la dirección de la vicepresidencia segunda del Gobierno.

        Entre las Comunidades Autónomas que cuentan con su Observatorio de la Infancia están Andalucía, Extremadura, Asturias, Islas Baleares, País Vasco y Cataluña.

       En esto, cabe preguntarse: ¿Algún mortal de calle tiene conocimiento de la existencia, funciones y logros de estos Observatorios? Nuestra intuición nos aconseja enmarcarlos a imagen y semejanza de los Observatorios contra la Violencia de Género. En España, los hijos/as entran de lleno en las políticas de género y se los coloca frente por frente a todo supuesto  maltratador, es decir, su papá, de modo que el binomio madre-hijo se opone a la figura de padre, de ahí que los hijos/as tengan su propio Observatorio que, en ningún caso defiende sus derechos como tales menores de edad.

          Estos Observatorios, dependientes de un Ministerio fantasma como es el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, se afanan en elaborar estadísticas sobre la infancia y decenas de folletos informativos, presentando sus portales con el colorido de los dibujos de un niño/a en su primera infancia ¿Qué derechos sociales hay en España, no serán en exclusiva derechos matriarcales? ¿Qué agenda 2030 es esa, no será la agenda del Pacto de Estado contra la Violencia Machista?

       Las cosas son mucho más sencillas, más directas y más humanas que la infraestructura faraónica de ministerios fantasmas que han montado aquí para malgastar sin control los millones de euros que llegan desde la UE para políticas de igualdad.

       Pero si todo es más fácil, mucho más fácil de lo que parece, una vez uno esté alejado de todo fanatismo, de todo electoralismo, de toda costumbre de vivir en la holganza. Si lo único que hace falta para regular el bien común y la paz social es caminar por la senda de la justicia, la igualdad y emplear el seso para fortalecer el tejido social, no el sexo para desgajarlo.

       Ni Ministerio de Igualdad, ni Ministerio de Asuntos Sociales, ni Agenda 2030 de Género, ni más mentiras, sino una apuesta firme y decidida por un “Ministerio de Familia e Infancia” que preserve los derechos de la institución de la familia  natural y con ello los derechos propios, específicos, de los hijos, como de las mujeres y hombres, por fin en igualdad jurisprudencial.

       Se imaginan la unificación de los presupuestos de los Observatorios contra la Violencia Machista, los Observatorios de la Infancia, el Ministerio de Igualdad, el de Asuntos Sociales, las vicepresidencias, que sólo puede ser una, tal como ocurre en todas las instituciones menos en el gobierno, etc…Se imaginan todo ese montante dinerario, de personal, de sedes…puesto al servicio de un “Ministerio de Familia e Infancia”.

        Pero dejemos de fantasear con un ministerio tan necesario como el de familia y aterricemos en la inconstitucional España del año en curso, año 2021, una España convertida en un nacionalfeminismo, otrora nacionalsocialismo. Es entonces cuando uno se topa de bruces con la cruda e ilegal realidad de género, de modo y manera que un Ministerio de Familia es algo absolutamente impensable, impensable porque aquí, al igual que allí, se cumple la ley.