Frente a un rival denso como los mejores potajes, difícil de digerir, el Madrid pasó por todos los estados, contenido en el arranque, conectado en momentos clave e imaginativo al final. Una muestra de este vivir sincopado, en el que dejar a un lado la Liga es como dejar de tomarse la tensión. Nunca se sabe. En París lo sabremos.

La BBC volvió a aparecer, aunque con Bale en situaciones diferentes a lo largo del partido, en la derecha o un paso atrás, de modo que el Madrid podía pasar de un 4-3-3 a un 4-4-2. Si en París opta por lo segundo, la incógnita es si el galés puede ser o no titular. 

Al galés le correspondió abrir el marcador, en el único error defensivo del Getafe. Habían pasado más de 20 minutos sin que el equipo de Zidane hubiera amenazado a Martínez, su arquero. La desatención en un balón aéreo permitió al más bajito, Isco, tocar con el brazo pegado al cuerpo y Bale, solito, marcó a placer. Nada como esa jugada puede mortificar a un técnico del estilo de Bordalás. El gol no cambió la actitud del Getafe, pero sí influyó en la estimulación del Madrid ante un frío Bernabéu. Benzema empezó a pivotar con sentido en el lugar que le gusta y tanto necesita Cristiano. Cuando se encontraron, gracias a la sutileza del francés, el portugués pudo girarse en el área. Fue paciente, más que el público, para eliminar a un adversario y lanzar con precisión a la red.

Era evidente que el portugués tenía un punto de excitación más que el resto. Encontró lo mismo en Marcelo, al que Zidane dio minutos después de su lesión, pues tenía que saber realmente cómo está. Hay respuestas que sólo las da el fuego real. Conectaron para el tercer gol, en una acción que pertenece ya al catálogo de este Madrid: progresión por la izquierda y centro a la cabeza del portugués, por encima de los centrales. Theo no es lo mismo. Está verde.

El gol acabó con las dudas tras el tanto del Getafe, merced a un penalti en el que el colegiado se equivocó, porque Nacho despejó la pelota antes de que cayera Molina. Sólo entonces Zidane retiró al portugués para cerrar un duelo que deja, sobre todo, buenas noticias: cabalga Marcelo, marca Cristiano.

FUENTE: http://www.elmundo.es/deportes/futbol/2018/03/03/5a9b1c9e22601d44328b45fe.html