Sin pruebas, sin testimonios, sin evidencias, sólo por ODIO E IGNORANCIA.

La plataforma Patriótica Millán Astray repudia la calumnia del concejal socialista Ramón Silva del Ayuntamiento de Madrid contra el Fundador de La Legión, el General Millán Astray, al que ha calificado como "criminal de Guerra".
Estamos ante un claro delito de odio del dirigente socialista.
Jamás hasta hoy se habían oído semejantes afrentosas palabras contra un Héroe de la Patria que sufrió cuatro mutilaciones en su cuerpo en defensa de La Patria.
Hay que ser muy miserable y rastrero para atreverse a decir algo así.
Los Veteranos Legionarios NO vamos a permitir que esto quede así y anunciamos acciones legales en contra del calumniador.
Cuando se hacen aseveraciones de este calado hay que tener pruebas de lo que se dice, y no ha aportado ni una sola.
Millán Astray fue un Soldado de Honor: sus cuatro mutilaciones de guerra lo acreditan.
Millán Astray con una edad de 16 se fue a Filipinas a luchar por su Patria.
En un solo día de su vida de soldado hay mucha más dignidad que en toda la del concejal calumniador.
Los Veteranos Legionarios queremos enviar un mensaje de reconciliación a la Nación, en nosotros no hay cabida el odio y el rencor, pero NO vamos a tolerar que la calumnia sin fundamento contra nuestro Padre Legionario se instale en la vida pública española.
España necesita ahora más que nunca a referentes históricos como Millán Astray, un soldado valeroso y ejemplar que siempre trabajó por la reconciliación entre los españoles.

En su discurso del 29 de junio de 2021 en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, el susodicho viene a afirmar en reiteradas ocasiones que el fundador de la Legión, héroe en Filipinas y Marruecos y gestor de una gran labor social en el Madrid de la posguerra, fue un "criminal de guerra" mientras, contradiciendo la sentencia judicial  del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo N°7 de la capital madrileña de 2018 y la posterior desestimación del recurso consistorial por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de mayo de 2021, insiste en hablar de indignidad tras las decisiones de los jueces en lo referido a las calles del Gral. Millán-Astray, Caídos de la División Azul y Hermanos García Noblejas.

Es deber y obligación de nuestra asociación el invitar a D. Ramón Silva a que, en primera instancia, rectifique sus palabras públicamente para evitar males judiciales mayores como consecuencia de, lamentamos, ese estado de enajenación temporal que, por otro lado, puede haberle sobrevenido vía subconsciente por ejemplos cercanos e históricos en el partido que, de manera poco conciliadora, representa a la hora de tratar temas relacionados con ese bumerán en el que se ha convertido la Ley de Memoria Histórica contra sus intereses y esa particular posesión de la verdad absoluta.

Por otra parte, y como le han recordado y afeado portavoces de otros grupos políticos, invitamos a D. Ramón Silva a medir bien el concepto y uso del término "indignidad" después del germen de división y fracción social al que las políticas de su partido están conduciendo a la España y españoles de un presente salpicado por gestiones gubernamentales que evidencian el declive y deterioro de nuestra nación en tantas y tantas cuestiones de interés actual para su población independientemente de la ideología política profesada.

En tono de recomendación y obviando ese odio y resentimiento de los que ha hecho gala en la mañana de hoy, entendemos la dificultad de su puesto en la situación de incertidumbre que nuestro país vive en la actualidad, pero no le eximimos de la responsabilidad del cargo público que ostenta ni del grosor de unas palabras alejadas de la realidad de la vida y obra del Gral. Millán-Astray y las tan cacareadas concordia y conciliación dentro del partido político al que usted pertenece.

Por último, esta Plataforma Patriótica Millán-Astray insta a D. Ramón Silva a una reflexión en calma que le pueda guiar a considerar la rectificación en el camino de la verdad, no de la guerra que, política y judicialmente hablando, ha pretendido iniciar tras pronunciar esas indignas, desafortunadas e indignantes declaraciones.