La guerra es su negocio.

No les importa el dolor.

Nos venden su gas y petróleo

al doble de su valor.

 

Su maíz transgénico,

nauseabunda alimentación,

desechado por sus puercos,

lo tragará nuestra generación.

 

Nos venderán su armas,

de segunda división,

no un modelo reciente,

sino de temporada anterior.

 

No nos los cobrarán baratos,

sino a precio de millón.

Ricos a nuestra costa,

dirán nos hacen un favor.

 

Cuantos más muertos haya

para ellos mucho mejor,

según sus cálculos

hay exceso de población.

 

Y los políticos marionetas,

elegidos por votación,

engordarán su patrimonio

comisión a comisión.