Sr. Director:

    Sánchez gobierna a golpe de impulsos, mediatizado por la horda Podemos, los separatistas y los ex terroristas vascos, que encuentran apoyo en una legión de infames de escasa catadura moral que siempre medran al lado de los poderosos, siempre discretos, astutos, taimados y sibilinos. No planea nada, no piensa las cosas ni saca conclusiones de sus desaciertos. De un modo muy alarmante ha fallado en su gestión a la hora de concitar acuerdos con la Oposición no levantisca, y la gestión del virus es calamitosa. Intenta manipular al Poder Judicial y ha dividido a la sociedad española hasta un extremo alarmante. Las descalificaciones a su gestión son abrumadoras y los insultos a su persona y al resto de los miembros de su gobierno inauditos, aunque todo ello esté de sobra justificado. Se distancia de la realidad, no acude a las ruedas de prensa y cada día que pasa tiene a sus medios más desconcertados porque éstos necesitan lidiar con los hechos. A estas alturas me temo que sólo le quedan cuatro incondicionales: el maricón de Deluxe y tres payasos de baba. Los cuatro medran en las televisiones.

    Estamos ante un presidente atomizado entorno a gentuza de la peor calaña: buscavidas y delincuentes que aceleran la deconstrucción de España, violentando las líneas rojas que no se pueden traspasar gracias a que la resistencia social es todavía pasiva. Mientras tanto los males crecen, dejando a millones de personas sometidas a la falta de futuro, y gestándose una infantería de choque. 

    El Estado en España es apenas visible, e ineficaz. Cada comunidad autónoma está gobernada por un virrey encumbrado en una costosa burocracia que se come presupuestos, transferencias y ayudas, acampando por sus fueros. Esto tiene que parar. España no resistirá más allá de tres años. Y eso si llega. Para viajar por España se necesita conocer diecisiete legislaciones, disposiciones y ordenanzas. La nueva cepa del Covid-19 con 35.878 infectados y 201 fallecidos sólo el día 14 de enero añade más incertidumbre a la gestión. Una crisis que exige lo mejor de sí a cada Estado.  

    Mirar atrás nos permite calibrar el enorme destrozo que se le ha hecho a España, y si no perdemos el norte apreciamos que cada acción, decisión y gestión ha tenido un sentido, un porqué y un para qué, que es histórico. No se pueden demorar más las respuestas, tenemos que encontrar los elementos de movilización y activación para potenciar nuestra recuperación que, desde ya, entre todos, tenemos que impulsar, porque España exige una reacción. Para ello no hace falta contar con la mayoría del pueblo, mayormente estúpido.

    La vista en sede judicial de dos figuras siniestras el día 15 de enero: Félix Sanz Roldán, de profesión espía, y José Manuel Villarejo, chantajista, no debe despistarnos. La clave de la regeneración nunca pasó por ellos, ni pasa hoy por estos dos ancianos ya fuera de circulación. Ni por muchos.

    Yo, señor Director, soy natural del estado de Matterhorn, siempre sometido al peligro del volcán Erebus, un lugar de desolación, amenazado por la continua variación de la capa de hilo.