Entrevista con la princesa Doris von Sayn-Wittgenstein, diputada del parlamento regional de Schleswig-Holstein. Líder de Alternativa para Alemania (AfD) en Schleswig-Holstein y elegida diputada regional en 2017. El 28 de agosto de 2019, pese a haber sido reelegida como líder regional de AfD en junio, fue expulsada de la organización por su supuesto apoyo en 2014 (dos años antes de unirse al partido) a una asociación considerada extremista por la Oficina de Protección de la Constitución de Turingia. Se trataba de la asociación “Memorial para los alemanes expulsados del Este” (su madre tuvo que abandonar Silesia después de la guerra). La diputada ha denunciado su expulsión de AfD por violar los principios básicos del derecho civil y los propios estatutos del partido, el caso está en los tribunales.

En su último discurso en el Parlamento de Schleswig-Holstein, a mediados de diciembre, señaló que la vinculación de los subsidios al supuesto “Estado de Derecho” constituye un chantaje a los estados nacionales soberanos. ¿Hacia dónde se encamina la Unión Europea?

En su origen, la Unión Europea estaba destinada a ser una confederación de patrias soberanas. Al menos, así es como se nos hizo más amable. Sin embargo, estamos experimentando un frenesí regulador desde Bruselas que cada vez afecta más a la vida de los pueblos europeos de una manera que ya no es comprensible ni aceptable. La individualidad, la diversidad y la cultura de los pueblos europeos, en mi opinión tan característica y valiosa para Europa, están siendo abandonados. En cambio, los intereses económicos parecen dictar la vida de los pueblos. Y tampoco debemos olvidar que, en esta Unión Europea supuestamente tan democrática, ni siquiera el voto de cada ciudadano cuenta por igual; Alemania, por ejemplo, está subrepresentada por el número de escaños en el Parlamento Europeo y son muchos los alemanes que desean un Dexit (la salida de Alemania de la UE).

En particular, en relación con la cuestión recientemente planteada del Estado de Derecho, Alemania debería haber actuado con moderación porque no está para dar lecciones a nadie. Sirvan como ejemplos los organismos de aplicación de la ley obligados por instrucciones políticas, la presencia de expolíticos en el Tribunal Constitucional Federal (¿dónde está la separación de poderes?), la elección del personal del Tribunal Constitucional Federal según la representación proporcional de los partidos, la financiación de los partidos, y la agitación de la Oficina de Protección de la Constitución en una democracia libre.

Esta deriva de la UE tiene consecuencias. Hay voces, como la del político austríaco van Handel, que demandan un M7, un bloque de Europa Central dentro de la UE formado por los países de Visegrado, Austria, Eslovenia y Croacia. ¿Cree viable este modelo?

Los estados mencionados por el Barón van Handel (M7) tienen intereses geoestratégicos similares (incluida la proximidad geográfica a Rusia), así como superposiciones históricas y culturales. La “confraternización”, como el paternalismo político de estos países en relación con la llamada “crisis de los refugiados”, y los recientes incidentes en el contexto del debate sobre el Estado de Derecho conducen a una actitud crítica de la UE, lo cual parece razonable. Esto une aún más a estos países. Su solidaridad mutua como reacción a esto es perfectamente comprensible; aquí están surgiendo conflictos que pueden promover más desacuerdos dentro de la UE.

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Algunos observadores de Europa central y oriental consideran que la política de Angela Merkel sigue los pasos de Friedrich Naumann (un pastor protestante y político alemán de principios del siglo XX que en su libro Mitteleuropa, Europa Central, abogaba por un imperialismo liberal de Alemania sobre la región).

El punto de partida de la UE tal y como la conocemos hoy en día fue la Comunidad Económica Europea. Si, como parece ser el caso, la UE es vista principalmente como un proyecto económico, esto debería decirse con honestidad, pero entonces también habría que aplicar normas fiscales más estrictas e igualitarias dentro del ámbito económico. No puedo decir si la señora Merkel persigue una forma de imperialismo económico; de todas formas, tampoco puedo entender las decisiones de la señora Merkel.

En cualquier caso, no resulta sorprendente que la política de Angela Merkel hacia los estados de Visegrado sea vista en Europa Central y Oriental como una especie de anteproyecto para el concepto de la “Europa Central” de Friedrich Naumann. Su idea preveía una confederación de estados integrada principalmente en términos de política económica. Lo que vemos hoy es que numerosas empresas occidentales, especialmente de Alemania del oeste, están invirtiendo en estos países trasladando allí sus fábricas para poder producir más barato y comprando empresas para eliminar la competencia problemática. Por esta situación, el gigante económico alemán es a menudo percibido como el poder hegemónico en esta región. Solo hay que ver las grandes cadenas alimenticias alemanas, que están presentes en casi todos los estados del antiguo imperio austrohúngaro.

¿Qué fuerzas políticas de Alemania considera constructivas para forjar una “Europa de las patrias”?

Dentro de Alternativa para Alemania hay fuertes corrientes partidarias de una Europa de estados soberanos. Sin embargo, la visión exterior del partido está dominada por un ala económica liberal.

También veo enfoques prometedores en el llamado “movimiento transversal”. La crisis del coronavirus, con las desastrosas decisiones económicas que la acompañan, el confinamiento, el recorte de las libertades civiles y las vacunas obligatorias que son objeto de debate, han ayudado a movilizar a la gente. Lo bueno es que esta situación ha llevado a muchos a despertar; une a la gente, independientemente de sus puntos de vista políticos anteriores. Además, hay una buena cultura de debate y respeto en este movimiento. Eso nos da esperanza.

Usted ha sufrido un proceso de expulsión y ha presenciado los duros enfrentamientos internos entre las dos alas del partido ¿Qué opina de la situación actual de AfD?

En Alternativa para Alemania no solo se producen expulsiones, muchos miembros en activo son calumniados. De hecho, son precisamente los grandes triunfadores del partido los que a menudo son marginados por aquellos que no han tenido éxito económicamente hasta ahora y a los que se les denomina dentro de la organización como “comunidad del saqueo”. Estos miembros del partido no solo marginan, sino que calumnian públicamente a otros compañeros, perjudicando así a toda la causa porque su única preocupación es su progreso económico.

Estoy en contra de las “exclusiones”. Después de todo, no es un secreto que los partidos gobernantes han secuestrado al Estado y están abusando de él para destruir a sus oponentes políticos. La “exclusión” es un fallo estratégico en el debate político. A menudo perjudica a los compañeros de lucha que se aferran a esos viejos valores que hasta ahora han asegurado la supervivencia de los pueblos europeos. Por lo tanto, está bastante claro que los partidarios de la exclusión están trabajando para el enemigo. El hecho de que lo hagan deliberadamente o no es completamente irrelevante, porque lo que realmente importa es el efecto político.

A principios de enero de 2021 la Oficina de Protección de la Constitución anunciará presumiblemente la vigilancia sobre Alternativa para Alemania. Tengo curiosidad por ver cómo se relacionarán con su partido los funcionarios de AfD. En cualquier caso, será apasionante.