Después de haber dimitido en bloque la ejecutiva de Vox Murcia, tras ganar las elecciones, cayó la cúpula de Vox de Barcelona, también la diputada de Vox balear Malena Contestí, mientras el concejal de Marratxí ha denunciado en los juzgados a Jorge Campos y ha pedido las turbias cuentas del partido rechazadas por el tribunal de cuentas que las ha enviado a Madrid para que se investiguen las irregularidades. 
 
Ante las criticas por las duplicidades de cargos que prometieron a los electores que jamas habría, mintiendo a los votantes en la primera campaña electoral de 2019, Campos DISOLVIÓ  TODOS los comités de Baleares tras la dimisión de DOS TESORERAS en Baleares en menos de 4 meses (Isabel y Nuria), se han sucedido las destituciones de los Ptes. de Vox de Badajoz, Avila, Valladolid, Albacete, Valencia, Cáceres, Zamora, los 2 concejales de Toledo, uno de Málaga, otro en Torremolinos... ahora dimiten el Pte. de Vox de Melilla, también la parlamentaria de Vox Belinda Rodríguez en Almería ,la concejala de Vícar (Almería) el comité ejecutivo de Vox en Cádiz, el coordinador de Fuerteventura.
A todo esto hemos de sumar la dimisión de Mª José Piñero, presidente de VOX Sevilla alegando que "hace ya más de un año se ha creado en VOX Sevilla una estructura de paralela al margen de la voluntad democrática de los afiliados, protagonizada por determinados personalismos y apoyada por VOX España que la impone".
 
El juez Serrano, líder del grupo parlamentario de VOX Andalucía en la junta también ha dimitido por solidaridad con Mª Jose Piñero.
 
En VOX cada día mas prevalecen intereses personales y de partido a los de España y quienes critican los errores son depurados, apartados o expulsados. 
 
Se menosprecia y destituyen los equipos y coordinadores que agruparon y movilizaron a las bases militantes, quienes entre todos edificaron el partido y lograron los 52 escaños, mientras se imponen desde Madrid a nuevos dirigentes locales que desconocen las peculiaridades de cada delegación, construidas con tanto esfuerzo por las bases, a las que se imponen unilateralmente decisiones que solo enredan la dinámica del partido, en vez de mejorarlo.
Es ademas de muy triste, muy grave.
Sin las estructuras organizativas que lograron de modo altruista el crecimiento de VOX hasta los 52 diputados, VOX es solo una marca que se desinflará, y con él la última oportunidad de tener un partido fiel a sus bases, su programa, la honestidad y la unidad de España.