Como es costumbre de la siniestra en España, se juega a dos bandas con la hipócrita intención de cubrir las expectativas incluso si se generan con violencia. Por un lado usan la aparente normalidad legal para procurar que la cúpula podemita no responda por las múltiples irregularidades de financiación y por otra aventan el tufo camorrista ensemillado en las calles para arremeter, con justificación de la violencia, contra partidos democráticos en ejercicio del derecho a la libertad para expresarse ante sus potenciales electores. VOX arrasa en olor de multitudes trabajadoras mientras, cuidado, el PSOE aguarda para reeditar la alianza socialcomunista con el oportunismo que le permitan las grietas de la ley electoral. La argucia del disimulo es igual de importante que la agresión física para enardecer las ignorantes filas del "antifascismo" y movilizarlas ante las urnas. 
 
Cuando se carece de un baremo de valores e integridad se insta a la actitud instintiva sin límites de conciencia, se milita en las filas de la escoria histórica y se reedita la malformación moral para justificar el mal mediante el relativismo y la exigencia. Cualquier sociedad desavisada puede ser destruida bajo el yugo del engaño social y la intervención de la Justicia. Tal y como sucede con la Fiscalía procurando evitar el enjuiciamiento de la presunta estafa de los bolivarianos, con las togas al servicio del sectarismo promovido desde La Moncloa, en defensa de la corrupción socialista y al servicio tabernario de los socios del desgobierno criminal. 
 
El 4 de Mayo los madrileños se juegan la España de los próximos años determinantes para frenar a los secuestradores del Estado, Europa mediante que ya exige cambios drásticos al doctor cum fraude como podría haber sido la salida de Pablo Iglesias cuyas excentricidades radicales han alertado al Parlamento Europeo. En todo caso con estos antecedentes de control irregular de las instituciones y la llamada a las barricadas frente al adversario ceñido a las normas democráticas, sería mejor dejar las diferencias de lado y priorizar una unión ante el frentepopulismo que sigue unido en pos de dispares intereses, con un mismo objetivo que es la toma de Madrid para oxigenar a Sánchez y los planes acordados de los socios espurios contra los intereses de España.