En el mundo encontramos muchos conflictos de todo tipo, pero detrás de todos ellos hay una guerra global: la guerra de los ricos contra los pobres. Naturalmente de esto los grandes medios de comunicación no hablan (claro, están en manos de los ricos). Todo lo contrario, niegan rotundamente que exista tal guerra. Aseguran que las desigualdades que se producen son consecuencia de unas leyes económicas tan inevitables como la ley de la gravedad. Un gran coro de intelectuales a sueldo y serviles informadores se encargan de vocear a los cuatro vientos está clamorosa mentira. Aunque alguna vez, los ricos son tan prepotentes que alguno se va de la lengua, como Warren Buffett, uno de los mayores multimillonarios del mundo, que lo reconoció abiertamente con una frase que se ha hecho famosa: Hay una guerra de clases, y la estamos ganando los ricos”.

Son precisamente los conflictos entre nacionalidades y religiones lo que es fomentado por los ricos para enfrentar a unos pobres contra otros y poder seguir con su labor de expolio de la humanidad. Mientras se discute de la independencia de Cataluña no se habla de la escandalosa corrupción que se ha dado en uno y otro campo, ni de los retrocesos sociales que hemos sufrido tanto en Cataluña como en el resto de España. Y de la guerra de los ricos contra los pobres, ni una palabra.

También pasa que hoy cierta izquierda habla mucho de Memoria Histórica, pero parece que olvida elementos fundamentales de la Historia. Los movimientos socialistas, lo mismo en la versión marxista que en la anarquista, surgen con un marcado carácter internacionalista. La organización que agrupó inicialmente a los sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos se denomina Primera Internacional de los Trabajadores. Sus fines eran la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo.

Surgen diferencias sobre el camino a seguir, y divisiones entre sus miembros, pero las nuevas organizaciones que se forman siguen conservando el nombre de internacional. Su himno es precisamente este, “La Internacional”, y su consigna: “Proletarios del mundo, uníos”. Los graves problemas nacen precisamente a causa de las divergencias entre las posiciones de los movimientos socialistas de los distintos países, que con frecuencia se alinearon con los intereses del estado-nación frente al internacionalismo obrero. Al final, el nacionalismo va a romper esta unión de los trabajadores.
Un momento clave es el comienzo de la Guerra Europea del 14. El socialista francés Jean Jaurès lucha denodadamente para evitar que los trabajadores franceses secunden el belicismo de su burguesía. Jaurés es asesinado, y el pueblo francés se lanza a una lucha sangrienta contra el pueblo alemán. Queda claro que todos los conflictos entre nacionalidades responden de una manera u otra, a intereses de la burguesía, incluido el conflicto del pueblo catalán. Lo que pasa es que lo disimulan muy bien, y además tenemos una buena parte de la izquierda demasiado ingenua o muy despistada. Y así, en la actual Gran Guerra los ricos nos las están dando todas en el mismo carrillo.