La escoria mediática occidental habla del 'terrible autócrata' llamado Vladimir Putin que recorta libertad de prensa y expresión cuando aquí, en las maravillosas democracias occidentales tenemos: censura implacable a los medios de comunicación rusos que son vetados; impunidad a Facebook para que pueda incitarse a la violencia y la muerte contra la población rusa o contra su presidente; y, en otro orden de cosas, la petición de 12 años de cárcel para un librero llamado Pedro Varela por ejercer el derecho constitucional a la libertad de expresión e imprenta.

Y estos demócratas liberales de Europa que portan en su frontis 'Constituciones' pomposas con derechos 'fundamentales' que violan cómo les da la gana aplicando la doble vara de medir y practicando la hipocresía más asquerosa, dan lecciones de algo a Vladimir Putin, al que califican de autócrata...


Por no hablar de que en nuestra demócrata Europa se produce la práctica generalizada de la discriminación contumaz contra profesionales o deportistas rusos: discriminación por razón de nacionalidad que está prohibida por el artículo 14 de la Constitución española y por el resto de Constituciones "democráticas" de Occidente. Pero de esa discriminación se alardea, presume y practica.


No recuerdo –tal vez soy corto de memoria- que se discriminara o prohibiera participar  en competiciones a los atletas, tenistas o pilotos de EEUU cuando EEUU, en 2003, invadió Irak por unas supuestas “armas de destrucción masiva” que no existían y produjo la muerte de miles de personas.

Luego hallamos otra flagrante hipocresía política occidental: la de los antaño pacifistas hoy convertidos en ardorosos militaristas al servicio del viejo Biden; no de sus Patrias sino de Biden, es decir, de la OTAN. El socialista Pedro Sánchez, que hace pocos años estaba decidido a eliminar el ministerio de Defensa, se ha convertido de la noche a la mañana en acérrimo defensor de la política de rearme y gasto militar al igual que lo ha hecho el gobierno alemán; un ejecutivo pilotado por los “verdes” y socialistas que recuperarán un presupuesto militar no visto en 70 años.

Esas izquierdas que antaño, mientras se fumaban o comían hierba, presumían de antiimperialistas, pacifistas y de OTAN NO, van a reforzar ahora la sumisión y el vasallaje a la OTAN, brazo armado del globalismo, con todo lo que ello implica: la participación, al servicio de EEUU, en guerras a la carta, naciones destrozadas, primaveras árabes, revoluciones de colores, golpes de Estado, ideología LGTB, abortismo, multiculturalismo.  

Un Presupuesto militar español que Sánchez utilizará no para defender la frontera nacional y la integridad territorial de España amenazadas desde el flanco sur por la invasión inmigrante y por Marruecos –aliado preferente de EEUU-, sino para satisfacer las ambiciones de la hegemonía norteamericana y su ideología mundialista, cada vez más amenazadas por la propensión internacional hacia la multipolaridad.

La política matonil de la OTAN que llevó a las “primaveras árabes”, a la invasión de Afganistán o a la guerra de Irak, sólo produce terroristas islamistas, flujos de millones de 'refugiados' y una invasión cultural  permanente sobre Europa.  

A raíz de la guerra de Ucrania animada y azuzada por Joe Biden, el globalismo ya se puede anotar otro “tanto” decisivo: los gobiernos europeos se instalan en una expansión armamentística gracias a la cual serán más esbirros si cabe de EEUU pues cederán más soberanía a la OTAN y a sus causas injustas. Además, millones de ucranianos que huyen de la guerra vendrán a las naciones europeas, con lo cual los sueldos del mercado laboral estallarán a la baja y habrá un mayor ejército de reserva del capitalismo para depredar los salarios autóctonos.

Joe Biden lanzó a Ucrania a la guerra con Rusia; una Ucrania intervenida por EEUU desde la revuelta del Maidán de 2014 donde George Soros y Barak Obama lograron cambiar definitivamente el destino político de Ucrania y el hijo de Joe Biden, Hunter, consiguió suculentos negocios corruptos en una poderosa empresa energética.

La guerra es el pretexto para debilitar a Europa y hundir a los europeos en la miseria de la carestía de los alimentos y las materias primas. Por otro lado, millones de ucranianos han sido arrancados de sus hogares y serán empleados para reventar el mercado laboral europeo. El capital especulativo gana con esta guerra. Y perdemos los que queremos Patrias libres: comunidades nacionales autosuficientes, apartadas de las garras de unas élites que, en el caso de España y gracias a las cesiones a Bruselas desde 1985, nos impiden sembrar el cereal que nos dé la gana en los campos de Castilla; nos imponen el parón nuclear y la dependencia energética; y que estamparon su firma sobre la Agenda 2030 asumida por Mariano Rajoy Brey en 2015.

Según los “expertos” de UNICEF y la ONU, la guerra de Ucrania producirá efectos económicos que generarán decenas de millones de muertes por hambre y se cebarán en el Tercer mundo. Tendremos que acoger millones de inmigrantes africanos que por el cambio climático y por los efectos de la guerra –de Ucrania, ojo-, dejen sus hogares. Así se está anunciando ya. Movimientos migratorios, hambre, clima. Pues bien: se trata de uno de los postulados de la Agenda 2030 y del vídeo promocional que el Foro de Davos utiliza para promocionarla.


Mi afecto y solidaridad por mujeres, niños y familias ucranianos que salen del infierno de la guerra, cómo no. Lo cual no me impide decir que son carne de cañón de las élites atlantistas y globalistas, así como parte del plan de la Agenda 2030. Son una excusa, un pretexto, para seguir desarrollando el plan según el cual la miseria social de la clase media europea, el terror psicológico masivo, la pérdida de soberanía de las naciones y el debilitamiento moral siguen su cauce como forma de domeñar y esclavizar a los pueblos de Europa.