Quienes aman la Hispanidad tienen como objetivo estrechar vínculos, recuperar tradición, cultura y una historia que los une con esa gran mancomunidad de más de 500 millones de personas que hablan una misma lengua y tienen un origen compartido, un legado y, porque no, un futuro en común.

En alguna medida esto se está dando, pero no con los protagonistas deseados, ni con las mejores intenciones. Como publicó Europa Press, José Borrell, el Alto Representante de la UE para Política Exterior, catalán español y socialista, aseguró que no le preocupa si vence Gabriel Boric, el candidato comunista chileno, frente al aspirante de extrema derecha (así catalogado mediáticamente), José Antonio Kast, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Siguiendo la línea de sintonía latinoamericana, Borrell se reunió a principios de noviembre con el presidente de Perú, Pedro Castillo, un comunista indigenista.  Según una encuesta de Ipsos Perú, el 63% de los peruanos considera que miembros de su gobierno tienen claras simpatías por el grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso. “Es un señor de izquierdas y para mí eso no importa” afirmó el Alto Representante de la UE para Política Exterior.

En La Habana, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, instó a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), junto a los presidentes de Cuba, Miguel Díaz-Canel, Nicaragua, Daniel Ortega, y Bolivia, Luis Arce, a dar “un paso más” y avanzar hacia un “programa de acción conjunta”. Maduro afirmó también que Rodrigo Londoño, alias Timochenko, líder del grupo narcoterrorista colombiano FARC, era bienvenido al proyecto común.

En esto de lazos con Latinoamérica, cabe recordar, como publicó Libertad Digital, que la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, en un acto organizado por su propio ministerio y la  Secretaría de Estado para la Agenda 2030, agradeció el trabajo realizado por el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, por sus servicios en América Latina: “Él es, sin duda, y creo que no me equivoco si hago una afirmación de este tipo, el dirigente político español que más está contribuyendo en los últimos años al diálogo y la construcción de la paz en todo el mundo”.

El evento tuvo como fin celebrar el “Acuerdo de Paz” firmado hace cinco años en Colombia entre el gobierno colombiano y los terroristas de las FARC. En la mesa se encontraban Zapatero, el expresidente colombiano Santos, y la ministra Belarra.

Se puede apreciar que España, la mayoría de naciones de Iberoamérica y la Unión Europea encuentran afinidades e incluso, en muchos aspectos comparten objetivos, pero apartando la mirada de cuestiones incómodas y difíciles de aceptar por quienes confían en el sistema de libertades democráticas básicas. Resulta penoso el blanqueo de las narcodictaduras tribales, sus tiranos, sus políticas y sus conexiones europeas.

Los vínculos con Latinoamérica se estrechan, pero no como les gustaría a quienes, como Ramiro de Maeztu, soñaron con una Hispanidad orgullosa de su Tradición, identidad y legado. Maeztu lo advirtió en 1932: “No defendimos lo suficiente nuestro ser. Y ahora estamos a merced de los vientos”. Y agregó: “Pero esto de no enterarnos es inconsciencia, y la inconsciencia es una forma de la muerte. Lo característico de la conciencia es la inquietud, la vigilancia constante, la perenne disposición a la defensa. Ser es defenderse”. Y ahí está la clave para dejar de estar a merced de los vientos: ser quienes fuimos y somos para poder seguir siendo.