A nadie, al menos, a los que somos y / o habitamos en esta parte nordoriental de la península, nos ha extrañado la medida, arbitraria, sectaria, cobarde y traicionera, de nuestro gobierno, respecto a los nueve lideres secesionistas, condenados tras un largo y mediático proceso, tras los sucesos, rompedores de la unidad nacional, acaecidos el 1 de Octubre (creo que escogieron la fecha premeditadamente) del 2017.

Que el indulto, por cierto no solicitado por los interesados, dado por el número de beneficiados, una amnistía encubierta y por supuesto SIN ANIMO ALGUNO DE ARREPENTIMIENTO, sino por el contrario recibidos con altanería” ho tornarem a fer” y con desprecio a sus benefactores; estaba más que cantado. Se respiraba en el ambiente, se traslucía en los propios debates electorales, una de cal y ciento de arena, incluso en los llamamientos a combatir al enemigo, el UNICO, VOX, síntesis de la derecha mas rancia, del execrable fascismo, residuo de la oprobiosadictadurafranquista, representantes del más puro machismo, impulsores de la homofobia, el racismo y la xenofobia etc. etc. etc.

Si se venia venir, como el trapicheo electoralista de Sánchez y compañía, por encima del interés patrio, iban a dar la espalda al pueblo español en general y a la mayoría d sus propios votantes en particular.

Con el indulto se pone en peligro LA EXISTENCIA DE ESPAÑA, así tal como suena, y colateralmente, por si aquello fuera una nadería, se pone en evidencia la debilidad del Estado, en tela de juicio- nunca mejor empleada la palabra- tanto al Tribunal que les juzgó, como a la administración de justicia de forma global, se pone en entredicho a las fuerzas de orden público y se nos abandona a los españoles catalanes o no, que vivimos en estas tierras.

Poe si fuera poco, lo expuesto, vienen a añadirse al espectáculo, los obispos catalanes, cosa que no nos extraña y la propia Conferencia Episcopal Española, por medio de su presidente el arzobispo de Barcelona Don JUAN JOSE OMELLA OMELLA, aplaudiendo al gobierno, en favor de un posible, según ellos dialogo, entre los separatistas y el Estado Español, como si la unidad de España, pudiese ser objeto de transacción y muchísimo menos de pasteleo. Sabemos que el acuerdo no fue unánime, que hubo profundas discusiones, pero a muchos nos gustaría que los prelados discrepantes, hicieran publica su desavenencia, tal como ha hecho tan digna y valientemente el arzobispo de Oviedo Don JESUS SANZ.

Y como guinda del pastel, solamente faltaba las declaraciones pro-indulto del presidente de la C E O E Don ANTONIO GARAMENDI LACANDA, paradójicamente condecorado con la Gran Cruz del Mérito Militar. Si en el caso anteriormente comentado existe una clara excepción procesal de INCOMPETENCIA DE JURISDICCIÓN, en el presente caso, nos parece simplemente una POSICIÓN MATERIALISTA, pues en el fondo su objetivo es la defensa de una hipotética estabilidad económica.

¡Pero desde cuando los intereses económicos, deben primar sobre la existencia de nuestra Patria!

Nos negamos a admitir que todo el empresariado español, se encuentre en esa línea, encubridora del fraccionamiento nacional.

Esperamos con ansiedad, como en el caso episcopal, escuchar las voces discrepantes.

Claro que para ser objetivo el mal no viene de ahora. Proviene de la propia Constitución, incluyente de la carga explosiva del concepto de nacionalidades unido al de autonomías. De los acuerdos entre bambalinas de U C D, PP y PSOE con los distintos grupos nacionalistas catalanes, al principio y separatistas al final. Viene de la actitud benevolente de hombres como JOSE MARIA DE AREILZA, MANUEL FRAGA IRIBARNE, en su momento y en tiempos mas cercanos la entrega de la cabeza del dirigente catalán del Partido Popular ALEIX VIDAL CUADRAS, por parte de JOSE MARIA AZNAR, a JORDI PUJOL en el llamado Pacto del Majestic; sin soslayar la omisión de MARIANO RAJOY en frenar radicalmente el simulacro de referéndum separatista del 9 de Noviembre del 2014, antesala del habido en el 2017;  sin olvidar a todos aquellos medios de comunicación social, que cuando hablaban de los diputados de la antigua Convergencia i Unió, les denominaban errónea e injustificadamente “los catalanes”.

En conclusión, entre los unos y los otros, nos han llevado a un callejón de muy difícil salida, que solamente Dios sabe cómo acabará.