Es evidente que Matteo Salvini no deja de estar en la mira y sus enemigos políticos claman venganza. El líder de Lega, con sus políticas y acciones de gobierno aplicando las leyes al frente del Ministerio del Interior italiano, dejó al descubierto el siniestro negocio del tráfico ilegal de personas frenando la avalancha de desembarcos que sufría Italia en 2019. En menos de un año Salvini lleva sobre sus espaldas media docena de juicios por aplicar la ley en defensa de las fronteras y por cumplir con el mandato de proteger a los italianos de las consecuencia políticas y sociales de la inmigración ilegal. Ni más ni menos.

Los jueces de la audiencia preliminar de Palermo, decidieron aceptar las indicaciones de la fiscalía y enviar a Matteo Salvini a juicio por el caso Open Arms. El ex ministro del Interior comparecerá el 15 de septiembre ante la Justicia, acusado de abuso de poder y secuestro por haber mantenido a 147 migrantes a bordo de la nave de la ONG española, pudiendo cumplir con una condena de 15 años de prisión.

Sus enemigos son muchos y desean que, con que su posible condena, se acabe con la vida política del líder soberanista europeo. El secretario del Partito Democratico, Enrico Letta, ha tenido un encuentro con Oscar Camps, el empresario catalán fundador de la ONG Proactiva Open Arms. Ambos se reunieron en la sede del partido izquierdista en el centro de Roma y no ocultaron su sintonía y alegría por la perspectiva abierta contra Salvini. Letta publicó en su perfil de Twitter una foto en la que aparece en compañía del activista luciendo una sudadera con el nombre de susodicha nave.

Ambos sueñan con la vía libre para los desembarcos de ilegales en las costas italianas gracias a la decisión adoptada por el juez Lorenzo Jannelli que manifestó: “No hay elementos para que Matteo Salvini no sea procesado”.

En una entrevista concedida al Corriere della Sera, el líder de Lega dijo: “Este año los desembarcos se han triplicado. Y mientras que en los tres episodios por los que me ha acusado, nunca ha muerto nadie. Sin embargo, con ella (Luciana Lamorgese, su sucesora en ministerio) ha habido decenas de muertes, incendios y naufragios. (…) Está claro que la izquierda quiere ganar en los tribunales lo que pierde en las urnas”.

Resulta preocupante y peligroso que en Europa se criminalice, en la figura de Matteo Salvini, a quien cumple con la ley, protege las fronteras, la soberanía nacional y la seguridad ciudadana. El proceso a Salvini y su posible condena no es solo un asunto italiano, sino que afecta a toda Europa. No es solo una trampa judicial para deshacerse de un rival político incomodo por su oposición frontal hacia una gestión determinada. Su condena sería el triunfo de una política suicida por parte de la Unión Europea respecto al tsunami migratorio en manos de mafias y amparado por el buenismo de las ONG, instrumentos del Pacto Mundial sobre Migración y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

La batalla judicial continúa, igual que los desembarcos clandestinos, los negocios oscuros y el malestar social que genera la deriva de la corrección política en Europa. Salvini espera tranquilo y dijo: “¿Me enjuician por esto, por haber defendido a mi país? Voy con la cabeza bien alta, también en vuestro nombre. Primero Italia. Siempre”.