Encuentro muy difícil escribir, hoy, de otra cosa que no sean las elecciones a la Comunidad de Madrid, en donde, no por menos esperado, se ha producido un tremendo vuelco en la política, que trasciende a esta Comunidad. Y ello, porque algunos partidos han pretendido hacer de estas elecciones una especie de escaparate para extrapolar a nivel nacional, poniendo en liza a los dirigentes máximos de sus partidos. Comenzando por el propio Presidente Sánchez que, al ver las orejas al lobo, ha optado por distanciarse de su candidato a última hora, no fuese a ser que saliese trasquilado (como así ha sucedido).

Muchas son las enseñanzas que nos han dejado los resultados de las elecciones y creo que ningún partido debería desaprovecharlas porque dado el alto grado de participación son buena muestra del sentir de los ciudadanos. Para comenzar, para nada ha servido la llamada a la descalificación ni la utilización genérica tildando de “fascistas” a quienes no apoyaban al bloque de izquierdas. Han contado, por encima de todo, los hechos y no las promesas vanas, como así ha demostrado Díaz Ayuso con toda claridad. Hasta el punto de que ha expulsado de la política al propio Pablo Iglesias que fue quien comenzó esa guerra sucia de las amenazas y los boicots a otros partidos. Y no ha sido el único en salir claramente perjudicado, porque mucho me temo que a Ciudadanos le queda poca cuerda, a pesar de Edmundo Bal haya hecho una muy digna y limpia campaña (con los pocos mimbres que tenía). Pero el efecto mariposa de lo sucedido en Murcia ha pasado factura a ese partido, porque nadie sabe ya si van a setas o a rolex y generan en el ciudadano un efecto casi peor que el rechazo que es la incertidumbre.

Hace poco escribí sobre el efecto mariposa y su incidencia en la política de nuestros días, como consecuencia de la abortada moción de censura en Murcia como desencadenante de las elecciones que acaban de celebrarse en la Comunidad de Madrid.[1] Poco después, le tocó el turno a un fenómeno similar como son las cadenas de errores y de favores, para mostrar cómo las pequeñas cosas tienen capacidad de llegar a influir (positiva o negativamente) en algo mucho mayor, porque, en el fondo, todo parece estar conectado a todo. [2] En este último post puse de manifiesto que, cuando se cometen errores que no violan ninguna ley, pocas veces se investigan en forma estructurada y rigurosa y, por lo tanto, no se aprende nada de ellos.[3] Ahora traigo a colación el denominado “efecto dominó” con el que se expresa la reacción que tiene lugar cuando un acontecimiento origina una cadena de otros acontecimientos que se suceden con muy poco intervalo de tiempo.

El efecto dominó se produce cuando un pequeño cambio origina un cambio parecido a su lado, que a su vez causa otro similar, y así sucesivamente en una secuencia lineal. El término, en sus distintos usos, se ha hecho popular por su analogía al efecto mecánico que tiene lugar en una fila de fichas de dominó al caer una ficha detrás de otra, aunque típicamente se refiere a una secuencia enlazada de acontecimientos en donde el tiempo entre acontecimientos sucesivos es relativamente pequeño. Puede ser utilizado literalmente (una serie observada de colisiones reales) o de forma metafórica (conexiones causales dentro de sistemas como la política o las finanzas globales) como pretendo hacer aquí en relación con las recientes elecciones en Madrid.

Porque me parece claro que han cambiado bastantes cosas que no han pasado desapercibidas, ni para los ciudadanos ni para los propios partidos políticos (aunque no quieran reconocerlo públicamente). En primer lugar, y como ya he dicho, que las descalificaciones genéricas y las llamadas ideologías cuentan mucho menos que los hechos, porque los ciudadanos ya estamos cansados de que se nos trasladen los enfrentamientos de los políticos. Queremos libertad, bienestar así como cumplimiento de las reglas del Estado de Derecho, y por ese motivo rechazamos viejos enfrentamientos (que no vienen ahora a cuento y no sirven mas que para dividirnos). Así de sencillo y así de claro.

En segundo término, que en estas elecciones ha destacado algo que se llama “carisma” y que, simplemente se tiene o no se tiene. Ayuso ha demostrado tenerlo por su enorme capacidad para empatizar con los ciudadanos y me temo que eso es algo difícil de negar. Que no se confunda, por tanto, el PP, porque la victoria no ha sido de sus siglas sino de la propia Presidenta de la Comunidad, que ha sabido rodearse de un equipo de personas muy competentes con las cuales ha hecho frente no solo a la pandemia sino también a la crisis económica en la que estamos inmersos. Hechos son amores y no buenas razones, como sabiamente dice nuestro refranero.

VOX también ha jugado limpio y ha trasmitido sus mensajes (que se podrán compartir, o no) de forma clara y con el Presidente del partido a la cabeza, sabiendo el riesgo que eso comportaba. Ha sido, sin duda, el partido más atacado desde el bloque de la izquierda y desde todos los puntos de vista (incluyendo la violencia física), pero se ha mantenido fiel a sus principios y a sus propuestas que, en buena parte, eran muy similares a las de la propia Ayuso. Por tanto, nada que reprocharle porque ni ha mentido ni ha jugado sucio, que son valores hace tiempo olvidados pero ahora revividos por los propios votantes.

Y, finalmente, que los ciudadanos nos hemos sentido como los auténticos protagonistas de las elecciones (el alto grado de participación así lo acredita), siendo conscientes de que, por un día, hemos sido nosotros quienes hemos marcado la pauta a los políticos y no a la inversa. Los ciudadanos hemos hablado a través de las urnas. Nuestro mensaje y nuestra voluntad han quedado patentes en los resultados, aunque haya causado disgusto a algunos, pero la mayoría se encuentra satisfecha porque en eso consiste la democracia: que gobierne quien más apoyo reciba de los ciudadanos.

¿Qué conclusiones aporta el fenómeno dominó que antes he traído a colación? Pues sencillamente, que por el mismo principio en el que se basan las encuestas (elaboradas por extrapolación sobre un pequeño número de casos), las recientes elecciones de Madrid muestran que los ciudadanos no estamos debidamente representados en el conjunto de España ni con el Gobierno actual ni en nuestras Cortes. Y eso explica el tremendo grado de insatisfacción que existe entre todos los ciudadanos de España desde hace tiempo, sobre lo cual deberían meditar bien todos los partidos porque, al fin y a la postre la soberanía recae en nosotros y no en ellos.

Veremos, por tanto, si este mensaje cala en el propio Gobierno y se da cuenta de que no puede seguir haciendo lo que le de la republicana gana con sus políticas trasversales en unos momentos en los que la crisis sanitaria, económica y social reclaman otra cosa. Mayor o total transparencia de lo que hacen, no injerencia en el poder judicial ni en los grandes medios de comunicación y respeto por nuestra Constitución. De otro modo, se producirá el efecto dominó y el resultado de las elecciones de Madrid (que ya ha tumbado, parcialmente, a dos partidos nacionales) traerá la caída en picado de quienes ahora ostentan el poder de forma totalitaria. No es cuestión, repito, de ideologías trasnochadas, porque ha llegado el momento en que los hechos pesan más que las palabras, sobre todo cuando estas palabras resultan ser papel mojado y no valen para nada.

A ver si, con el ejemplo de las elecciones de Madrid, se nos devuelve la palabra a los ciudadanos de toda España para que podamos tener un Parlamento y un Gobierno que realmente represente a la mayoría de nosotros y no vuelva a repetirse el Gobierno Frankenstein que ahora tenemos que padecer. Por favor … permanezcan atentos a la pantalla que esto no ha terminado aún.

Con esto último y el buen sabor que han dejado estas elecciones, luzco mi eterna sonrisa etrusca recordando a todos que quien ríe el último ríe mejor, de modo que mucho ojo con lo que hacen o dejan de hacer señores políticos.

 

[1] Vid: CUANDO LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN: EL EFECTO MARIPOSA que puede leerse en el siguiente link: https://www.linkedin.com/pulse/cuando-la-realidad-supera-ficci%C3%B3n-el-efecto-mariposa-villar-ezcurra/

 

[2] Vid DECONSTRUCCIÓN DEL ESTADO DE DERECHO: CADENAS DE ERRORES Y DE FAVORES que puede leerse en el siguiente link: https://www.linkedin.com/pulse/deconstrucci%C3%B3n-del-estado-de-derecho-cadenas-errores-y-jose-luis/

 

[3] Me remito a Robert E. Mittelstaedt Jr, “Su próximo error puede ser fatal. Cómo evitar la cadena de errores que pueden destruir su empresa” Ed. Gestion 2000, diciembre 2005. Según W. H. Heinrich (1931), quien desarrolló la denominada teoría del “efecto dominó”, el 88 % de los accidentes están provocados por actos humanos peligrosos, el 10%, por condiciones peligrosas y el 2 % por hechos fortuitos. Propuso una “secuencia de cinco factores en el accidente”, en la que cada uno actuaría sobre el siguiente de manera similar a como lo hacen las fichas de dominó, que van cayendo una sobre otra. Para más información puede consultarse el siguiente link: https://prevencionar.com/2019/12/12/modelo-de-causalidad-de-heinrich/